Un vídeo sin editar muestra a una agente disparando a bocajarro a un civil durante el atentado de Montreal
Las imágenes, grabadas por un testigo y difundidas en redes, no dejan margen a la duda: en el segundo 0:23 se ve al hombre intentar resguardarse, mirar a la agente y luego buscar el peligro alrededor. El peligro era ella, con el arma reglamentaria. La víctima, según las primeras informaciones, era un rabino. La otra oficial interviniente resultó gravemente herida y fue trasladada en estado crítico; horas después se informó de que estaba estable y fuera de peligro.
El debate sobre la preparación policial
El incidente reabre una discusión incómoda: ¿están todos los agentes igualmente preparados para manejar un arma bajo estrés extremo? Quienes defienden una visión estrictamente técnica señalan que los protocolos de tiro en muchas academias no simulan la presión real de un tiroteo. Otros apuntan a factores de selección y entrenamiento que, independientemente del género, determinan la capacidad de reacción. Las imágenes muestran a la agente aparentemente superada por la situación, pero ningún análisis puede atribuir eso a su condición sin caer en generalizaciones.
Lo que sí está documentado es que la víctima civil no era un terrorista: los movimientos de búsqueda de amenaza indican que actuó como cualquier persona desorientada en medio del caos. La policía de Montreal no ha emitido un comunicado oficial detallando las circunstancias del disparo.
Un superviviente y muchas preguntas
El hombre recibió el impacto en la cara, pero, según fuentes del hospital, sobrevivió. La otra agente, gravemente herida por el atacante original, se recupera. La paradoja la resumió un análisis: el civil tenía más riesgo junto a la policía que junto al terrorista. Queda por esclarecer si el uso de la fuerza fue proporcionado y si los protocolos de identificación de amenazas fallaron. Hasta que no haya una investigación independiente, el vídeo habla por sí solo.