El ICO no paga: el aval no borra la deuda del cliente
El ICO no va a pagar ni un euro de los créditos covid que avaló. Los bancos, efectivamente, reclaman el 100% al cliente que firmó. La explicación es simple: el aval no convierte al Instituto de Crédito Oficial en deudor, solo en fiador. La información, avanzada por The Objective, subraya que el banco exige el importe íntegro al prestatario.
Por qué el banco va primero contra el cliente
El contrato lo firmó el deudor, no el Estado. El acreedor tiene derecho a reclamar contra el deudor, el avalista o ambos. Pero la lógica manda: es más fácil cobrar de un particular o una empresa que meterse en un contencioso con un organismo público. Así que el cliente recibe la carta de requerimiento, y el ICO queda como último recurso.
La confusión venía de creer que un aval público equivalía a un regalo. No hay duros a cuatro pesetas: quien pidió el crédito asumió la obligación de devolverlo. La banca solo usa el aval para cubrirse ante el impago, no para asumir la deuda en nombre del cliente.
El ruido de fondo: ayudas que eran préstamos
La ironía no se le escapa a nadie: mientras se aprobaban partidas millonarias para Ucrania, los autónomos que confiaron en el escudo social descubren que la palabra ayuda, en boca del Gobierno, suele significar préstamo con garantía. La inseguridad jurídica y el cambio de reglas sobre la marcha alimentan el malestar, pero el contrato sigue sobre la mesa.
Lo previsible es que la banca agote la vía contra el deudor antes de tocar al avalista. Los tribunales tendrán la última palabra sobre el alcance del aval, y el desenlace puede cambiar según cómo interpreten el contrato. Mientras tanto, el que firmó puede ir preparando el pago.