Blade runner: la nueva entrega desata polémica por giro lgbt
El tráiler de la nueva película de Blade Runner, co-dirigida por Ridley Scott y un director señalado como progresista, ha encendido las redes. La trama, según las primeras filtraciones, invierte el papel de los replicantes: de minoría oprimida pasan a dominar y someter a los humanos, en un giro que muchos interpretan como una alegoría LGTB. Los replicantes, descritos como una comunidad marginada que se venga de la heteronormatividad, han provocado el rechazo de una parte de los seguidores de la saga original.
¿Una evolución forzada o un giro necesario?
Mientras que unos ven en esta decisión una rendición a la agenda woke de Hollywood, otros defienden que Blade Runner siempre ha tratado sobre la marginación y la identidad. La obra original, estrenada en 1982, ya exploraba la humanidad de los replicantes. Sin embargo, el cambio de roles ha sido calificado de iconoclastia cutre por algunos analistas, que recuerdan que el éxito de la primera película se debió en gran parte al diseño visual de Syd Mead y Moebius, y a la banda sonora de Vangelis.
Reacciones divididas y dudas sobre el formato
Algunos comentarios apuntan a que podría tratarse de una serie, no de una película, lo que añade confusión. Las previsiones de audiencia no son halagüeñas: se teme que el enfoque LGTB reduzca el interés del público general. La controversia no es nueva: cada reboot de una franquicia mítica genera debate, pero este parece especialmente polarizado.
El dato que descoloca: mientras los efectos especiales de la original de 1982 apenas han envejecido, la nueva apuesta narrativa corre el riesgo de envejecer mal si se percibe como oportunista.