La Liga F toca fondo con solo 64 espectadores en un partido
El pasado fin de semana, el duelo entre Badalona y Deportivo Abanca en el Nou Municipal de Palamós registró una entrada de apenas 64 personas. No es una anécdota: la asistencia global a los estadios de la máxima categoría del fútbol femenino profesional en España ha caído un 9% en las primeras 16 jornadas de la temporada 2025/26. El dato, publicado por Libertad Digital, desvela una brecha insalvable entre el relato institucional y la demanda real.
Un negocio que no despega a pesar de las subvenciones
La Liga F Moeve se ha sostenido gracias a una inyección constante de dinero público y patrocinios corporativos que buscan desgravación fiscal. Sin embargo, el espejismo se rompe cuando se mira la taquilla. Partidos como el Badalona-Deportivo Abanca evidencian que el producto no genera interés orgánico. Los aficionados no acuden ni siquiera en los partidos denominados "clásicos": el Barcelona-Real Madrid femenino difícilmente reúne 5.000 espectadores, según estimaciones recurrentes.
Las jugadoras estrella, como Aitana Bonmatí, perciben ingresos millonarios (1 millón de euros de salario más 2,5 millones en patrocinios), pero sus reclamaciones de equiparación salarial con el fútbol masculino chocan contra la realidad del mercado. El argumento de que "el fútbol femenino no está diseñado con perspectiva de género" tras las lesiones de cruzado de Bonmatí y Alexia Putellas no ha logrado revertir la tendencia.
El efecto Rubiales: el clavo en el ataúd
Varios analistas coinciden en que el caso Rubiales en agosto de 2023 fue un punto de inflexión negativo. La politización del fútbol femenino y la etiqueta "woke" que se le colgó alejaron al público masculino, principal consumidor de fútbol en España. Desde entonces, la percepción de que la Liga F es un "chiringuito subvencionado" se ha extendido, y los patrocinios forzosos no logran camuflar la falta de base social.
El ejemplo más claro: en partidos de Tercera División regional masculina se registran más espectadores que en un encuentro de la máxima categoría femenina. La ecuación es simple: sin demanda real, no hay negocio sostenible.
¿Futuro sin audiencia?
La presidenta de la Liga F insiste en que hay que abrir más estadios, pero los números dicen lo contrario. Incluso la cantera se resiente: 8 jugadoras del Barcelona Femenino han anunciado su salida del equipo, una fuga que refleja el descontento interno. Mientras, la ministra de Igualdad y su armada siguen defendiendo que las futbolistas deberían cobrar como Mbappé, ignorando que el producto que ofrecen no genera ni el 1% de los ingresos.
Lo que ningún análisis termina de explicar es por qué, con el apoyo institucional y mediático, el público sigue dando la espalda a la Liga F. Quizá la respuesta sea incómoda: la gente no va porque no le interesa, y no hay decreto que lo remedie.
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