Alemania y Francia entierran el FCAS: 100.000 millones al garete
Alemania y Francia han puesto fin al proyecto del caza europeo de nueva generación (FCAS), según ha adelantado Reuters y recoge El Economista. El programa, que incluía a España como socio, estaba presupuestado en 100.000 millones de euros. Pero ojo: el presupuesto no es lo mismo que el gasto. Algunos análisis insisten en que apenas se habrá ejecutado una fracción, mientras que otros apuestan a que buena parte del dinero ya se ha volatilizado en burocracia, ingeniería y, probablemente, comisiones.
¿Cuánto se ha gastado realmente?
La cifra de 100.000 millones aparece en los titulares, pero conviene separar la ficción contable de la realidad. El proyecto estaba en fase de desarrollo: dos años de reuniones, prototipos, sueldos de ingenieros y contratos preliminares. Hay quien calcula que el desembolso real podría rondar los pocos miles de millones, no los cien mil. Otros, más escépticos, recuerdan que en los grandes programas europeos el dinero público tiende a esfumarse en partidas menores, consultorías y overruns antes de llegar a la cancelación.
Por qué se cancela: la sombra de Francia y el factor dron
Las razones oficiales apuntan a tensiones entre Berlín y París. Francia quería un caza ligero navalizable, Alemania un avión más pesado. Pero hay quien señala que el problema de fondo es que los cazas tripulados están quedando obsoletos frente a la tecnología de drones y misiles balísticos. Mientras, Estados Unidos, China y Rusia siguen fabricando cazas como si no hubiera un mañana, lo que contradice el argumento de la obsolescencia total.
La sombra de la desconfianza también planea: se acusa a Francia de usar estos proyectos para chupar know-how y luego imponer sus condiciones o marcharse por su cuenta, dejando a los socios con la factura. El resultado es que el FCAS se suma a la larga lista de iniciativas europeas de defensa que naufragan antes de volar.
¿Y los 100.000 millones?
Aunque el presupuesto total no se ha gastado, la cancelación supone una pérdida de credibilidad y de oportunidades. El dinero público ya invertido raramente se recupera. Y como ironiza algún análisis, lo que no se fue en aviones se quedó en los bolsillos de los de siempre. El diputado que se pregunta si se devolverá el dinero obtiene la respuesta previsible: el dinero público no es de nadie.
Lo que queda del FCAS
Según la noticia, no todo el programa muere: el desarrollo de drones y la nube de combate podrían continuar. Pero el avión de combate, la pieza central, ha sido enterrado. Para la industria española, que esperaba participar en la cadena de valor, el golpe es duro. Mientras, la UE presume de brotes verdes y planes de rearme, pero sus proyectos insignia siguen cayendo como fichas de dominó.
La cancelación del FCAS deja en el aire preguntas sobre la viabilidad de la defensa europea. Quienes apuestan por más integración chocan con los intereses nacionales y la burocracia. Y el contribuyente, como siempre, se queda con la factura y la duda de qué se hizo con su dinero.
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