Errejón contraataca: querella por calumnias a Mouliaá, ¿defensa o vendetta?
Tras semanas de silencio, Íñigo Errejón ha pasado a la ofensiva. El exportavoz de Sumar presentó una querella por calumnias contra la actriz Elisa Mouliaá, quien le acusó de abuso sexual. La jugada es arriesgada: Errejón, que siempre defendió la presunción de inocencia de las víctimas, ahora pide al juez que castigue a su denunciante por mentir. La cita en el juzgado de Plaza de Castilla acabó en fiasco: Mouliaá no compareció porque su abogado estaba operado, y el juez suspendió la declaración de Errejón.
La doble moral de la izquierda
La querella de Errejón ha reabierto el debate sobre las denuncias falsas en España. Mientras un sector de la opinión pública aplaude que un político se defienda, otros recuerdan que el propio Errejón minimizó la existencia de denuncias falsas durante la tramitación de la ley del solo sí es sí. "Las denuncias falsas no existen", llegó a decir. Ahora él mismo interpone una querella por calumnias, lo que ha desatado las ironías en redes y tertulias. El coste para el contribuyente, que ya ha sido señalado por algunos analistas, se suma al desgaste político de un caso que no beneficia a nadie.
El laberinto procesal
La cronología es confusa. Mouliaá retiró su acusación particular en febrero, pero la causa penal abierta de oficio sigue su curso. Errejón, por su parte, no solo mantiene la querella, sino que acusa a la actriz de intentar negociar un pacto: retirar la denuncia a cambio de que él retirase la querella. El juez tendrá que decidir si admite a trámite la querella por calumnias, un delito castigado con penas de prisión. Mientras tanto, el espectáculo está servido.
La pregunta que queda en el aire es si este movimiento de Errejón conseguirá limpiar su nombre o acabará enredándole más. Lo único seguro es que el circo mediático en torno a su figura está lejos de terminar.
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