¿Cuánto cuesta perder a un futbolista de élite?
La decisión de Brahim Díaz y Achraf Hakimi de jugar con Marruecos en lugar de España reabre el debate sobre el coste real de las políticas de captación de la RFEF. No es solo una cuestión de orgullo deportivo: hay euros en juego.
Un talento que se fue
Brahim Díaz, formado en la cantera del Málaga y luego en el Manchester City, quiso defender la camiseta roja desde el principio. La selección española no mostró interés. Achraf Hakimi, criado en la cantera del Real Madrid, optó directamente por Marruecos. El resultado: ambos son hoy estrellas con un valor de mercado que ronda los 50 millones de euros cada uno, y juegan para la selección marroquí.
¿Una pérdida económica?
Un jugador de ese calibre no solo aporta goles: genera ingresos por derechos de imagen, patrocinios y ayudas a federaciones por parte de la FIFA. Marruecos se beneficia de su talento en torneos como el Mundial, donde alcanzó semifinales en 2022. España, mientras, se queda sin ese plus competitivo. Quienes defienden que no había nivel para la selección española ignoran el coste de oportunidad: haberlos integrado podría haber cambiado el rumbo de competiciones recientes.
El silencio de la Federación
La RFEF no ha explicado públicamente por qué desestimó a Brahim en su momento. La ausencia de una estrategia clara de captación de talentos con doble nacionalidad ha permitido que otros países, como Marruecos, pesquen en el mismo vivero. Garnacho o Nico Paz, mencionados en el debate, son los siguientes en la lista.
Con la próxima Eurocopa en el horizonte, la pregunta sigue abierta: ¿cuánto vale un internacional que nunca llegó a serlo? La ironía es que mientras España mira hacia otro lado, Marruecos celebra su cosecha.