Lidl vende borriquetas a 18,99 euros: ¿compra maestra o riesgo innecesario?
Afirmación tajante: las borriquetas del Lidl a 18,99 euros han disparado el interés y el debate. El precio es menos de la mitad que en competidores (Alcampo, Feuvert, Norauto, donde rondan los 40 euros). Pero la ganga abre una brecha de seguridad que no conviene pasar por alto.
¿Cuánto vale levantar el coche en casa?
Hacer el mantenimiento uno mismo ahorra horas de taller y dinero. Unas borriquetas decentes cuestan entre 35 y 40 euros en tiendas físicas. Lidl las ofrece plegables por 18,99, un 52% menos. La entrega en locker y la promesa de que son plegables (ahorran espacio) las convierten en una opción tentadora. Pero el precio no lo es todo.
El dilema de la seguridad: ¿2 o 4 soportes?
Aquí salta la polémica. Las instrucciones de las borriquetas suelen limitar su uso a dos unidades por seguridad. Sin embargo, la tentación de usar cuatro para levantar el coche entero es fuerte. Quien defiende la compra maestra argumenta que cada borriqueta aguanta 2 toneladas, y Gemini avala que cuatro son seguras si se colocan progresivamente en suelo firme. En el lado contrario, usuarios veteranos recuerdan que el manual dice “dos toneladas por pareja” y que cuatro pueden desestabilizar el vehículo.
La advertencia más cruda llega con el recuerdo de un accidente mortal hace unos meses: un joven falleció aplastado por su coche al fallar los soportes. Este caso reciente pone en contexto que el ahorro no debe anteponerse a la seguridad.
¿Cuál es la compra maestra real?
La propuesta más equilibrada que emerge combina dos rampas (para el eje delantero) con dos borriquetas traseras. Se evita levantar todo el peso solo sobre los soportes, se gana estabilidad y se reduce el riesgo. También se insiste en calzar siempre las ruedas con tacos o algo sólido por si el suelo cede o el soporte falla.
Predicción con reservas: el éxito de las borriquetas Lidl seguirá creciendo si el fabricante mantiene la relación calidad-precio, pero la seguridad seguirá siendo el factor diferencial. Quien apueste por la ganga deberá leer la letra pequeña y extremar las precauciones. El resto, que pague el sobrecoste de la tranquilidad.