Sánchez se queda sin la foto de la Copa: veto de la FIFA o cálculo de riesgos
La imagen del presidente del Gobierno entregando la Copa a la selección campeona era la foto soñada para Moncloa. Pero no hubo tal. Pedro Sánchez fue apartado de la ceremonia por la FIFA, que decidió que fuera el Rey quien recibiera el trofeo. El argumento oficial: razones de protocolo. Pero pocos se lo creen.
Los datos que manejan los analistas apuntan a un contexto que pesó más que cualquier norma de etiqueta. Según fuentes periodísticas, el gobierno acumula más de un centenar de fruta entre sus altos cargos y dirigentes del partido. La imagen de Sánchez en el exterior –particularmente en EE.UU., donde Trump presidía el acto– no atraviesa su mejor momento. Que el presidente español no apareciera junto al estadounidense evitó, según algunos, una escena incómoda para ambas administraciones.
La hipótesis de la pitada masiva
Otra corriente sostiene que el veto fue una maniobra de la FIFA para evitar que los cánticos hostiles contra Sánchez –que ya se habían coreado en partidos anteriores– se reprodujeran a nivel global. La presencia del presidente en el campo, en un estadio mayoritariamente extranjero, habría sido un foco de atención no deseada. Algunos aficionados recuerdan que en la grada ya se oían consignas muy duras contra el mandatario.
Del rédito político al descrédito
Lo que debía ser un escaparate de éxito institucional –la victoria de la selección, la foto con Trump– se ha convertido en un síntoma más del desgaste del gobierno. El veto de la FIFA, envuelto en vaguedades, deja a Sánchez sin el capital político que la Copa podía reportarle. Y la pregunta que queda en el aire es: ¿fue realmente la FIFA quien tomó la decisión, o fueron los propios asesores del presidente quienes prefirieron evitar la exposición?
El dato que descoloca: mientras el gobierno habla de "normalidad institucional", los comentaristas internacionales ya comparan el caso con el de otros líderes que han sido apartados de eventos deportivos por su baja popularidad. La Copa viajó a España, pero el presidente se quedó a las puertas.