Lujo londinense en caída libre: los precios en los barrios más ricos se hunden dos dígitos
Las valoraciones de propiedades en Westminster y Kensington & Chelsea han caído hasta niveles de 2013, según el Financial Times. No es un ajuste menor: una corrección de dos dígitos que deja al descubierto la fragilidad del mercado inmobiliario de lujo en una ciudad que muchos consideran ya un "shithole" (en palabras de algún analista callejero). El dato contrasta con la rigidez del mercado español, donde la corrección no termina de llegar.
El golpe no es casual. El Gobierno laborista de Keir Starmer eliminó el régimen de non-doms, que permitía a residentes no domiciliados en Reino Unido no tributar por sus ingresos en el extranjero. Durante 200 años, esta exención fue el imán que atrajo a oligarcas, jeques y financieros a la City. Ahora, muchos han puesto sus mansiones en venta o simplemente las han abandonado. Tom Cruise, por ejemplo, ha dejado su piso de 40 millones en Knightsbridge. La pregunta es si esto es una corrección de mercado o el inicio de una estampida.
A esto se suma un problema de seguridad. No es raro leer sobre robos a plena luz del día en las zonas más caras: el de Bernie Ecclestone en Hyde Park One, o el reciente de un Patek Philippe de 700.000 euros en Gran Vía (Madrid). La percepción de caída del orden público, junto con la masiva inmigración que ha transformado barrios enteros –Elephant and Castle se ha convertido en el "Pueblito Paisa" londinense–, ha disparado el "white flight" hacia el campo, Suiza o Estados Unidos.
Por otro lado, voces apuntan a que el mercado inmobiliario londinense siempre ha sido un "termómetro" de la liquidez global. Los precios de la vivienda en los barrios más ricos no reflejan la economía real, sino la capacidad de capas muy concretas de la población para aparcar dinero. Cuando ese dinero escasea –caída del petróleo, sanciones a Rusia, tipos altos–, las burbujas de lujo se desinflan rápido. En España, sin embargo, el mercado funciona con otros mecanismos: la propiedad como ahorro familiar y la resistencia a vender a pérdidas, lo que mantiene los precios artificialmente altos.
La conclusión provisional: el ladrillo londinense de alta gama está experimentando una purga necesaria. La corrección puede continuar hasta un 30% adicional si el éxodo de contribuyentes ricos se acelera. Mientras, en España, la pregunta sigue siendo cuándo llegará el ajuste –o si la inercia burocrática y la mentalidad del "tesorito" lo retrasarán sine die.
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