Gas a 30 €/MWh: la noticia inventada con ChatGPT que nadie comprobó
El texto llevaba fecha de Bruselas, 29 de agosto de 2023, una cita atribuida a
Ursula von der Leyen y un titular redondo: la Unión Europea reabría negociaciones de
gas ruso para rescatar a la industria alemana. Se había escrito en dos minutos con ChatGPT. No citaba una sola fuente. Y circuló igual, con el mismo entusiasmo con que se recibió el enlace que debía respaldarla, un enlace que no llevaba a ninguna parte. Justo debajo, otro link apuntaba al dato que desmontaba el relato: el gas europeo rondaba ya los
30 euros por megavatio-hora.
¿A cuánto está el gas en Europa?
La referencia más repetida fue la de
Bloomberg: el gas europeo se movía en torno a los
35 euros (38 dólares) por megavatio-hora, frente a una media de
poco más de 20 euros entre 2010 y 2020. Ese diferencial sostiene todo lo que vino después. Hay quien lo lee como la prueba de que Europa paga cara su ruptura con Moscú; hay quien responde que comparar un promedio decenal con un precio de coyuntura es trampa de trilero. La pregunta de fondo —cuánto ha subido de verdad— tiene respuesta sencilla y ninguno de los dos bandos la usa como le conviene.
Desde febrero de 2022 los pronósticos de colapso energético se han repetido cada otoño: apagones, racionamiento, hogueras públicas. Ninguno se cumplió en los términos anunciados, y eso no ha desactivado el siguiente anuncio. La mecánica del
winter is coming funcionó un año. Al segundo, ya no.
Las importaciones de GNL ruso suben un 40% y no compensan nada
Dato incómodo para quien sostiene que Europa ha cortado con el gas ruso: las importaciones de gas natural licuado ruso crecieron un
40% en 2023 respecto a los niveles previos a la invasión, según el análisis de Global Witness sobre datos de la consultora Kpler. Entre enero y julio de ese año la UE gastó
más de 5.290 millones de euros en ese hidrocarburo, con España y Bélgica como mayores compradores.
El contragolpe llegó rápido. Europa compró
7 BCM más de GNL ruso y dejó de adquirir
120 BCM por gasoducto. Un 40% de un negocio pequeño sigue siendo pequeño, y ninguna cifra relativa tapa la caída absoluta: de ahí las alertas sobre las cuentas de Gazprom. En el otro platillo de la balanza, la defensa europea se apoya en más reservas, más metaneros y 70.000 megavatios adicionales de renovables.
¿Por qué la UE compra fertilizante ruso si sanciona su gas?
Las importaciones de fertilizantes rusos a la UE se multiplicaron por cinco en el último ejercicio citado. El motivo es químico y económico: el gas supone
cuatro quintas partes del coste de producir amoniaco. Mientras la producción intensiva en gas se volvía deficitaria en Alemania, la industria alemana de fertilizantes operaba en pérdidas y Bruselas seguía comprando al mismo proveedor, solo que en forma de urea. El fertilizante no está sujeto a sanciones. La contradicción, sin embargo, es idéntica.
Nord Stream: del sabotaje al «sentido común»
El 28 de agosto de 2023, el primer ministro de Sajonia,
Michael Kretschmer, defendió en una entrevista mantener abiertas las opciones con Moscú después de la guerra y calificó la reparación del Nord Stream 1 como «lo más normal del mundo». Sin negociaciones, argumentó, habrá muchas más muertes y ninguna salida. El cálculo energético está sobre la mesa: sumar los
55 BCM del Nord Stream 2 elevaría el flujo hacia Europa y presionaría el precio a la baja. Quien firma ese gasoducto, eso sí, ya no firma desde una posición de fuerza.
Cinco minutos de verificación y un clic que nadie dio
La noticia fabricada no necesitó bots ni un medio cómplice. Bastaba con rellenar el hueco que el lector ya tenía abierto. El
sesgo de confirmación —documentado desde hace décadas— explica que la información que encaja con lo esperado se comparta y no se compruebe. También explica el resto: análisis reales, con cifras y enlaces, recibieron menos atención que la invención.
El reproche de sectarismo se lanzó en las dos direcciones y ninguna salió bien parada. Unos señalaron que el entorno digital amplifica lo que ya se cree y castiga lo que lo contradice. Otros recordaron que el acuerdo entre la UE y EEUU para asegurar GNL durante dos años se cerró en 2022 y que el gas estadounidense acumula costes de licuefacción, transporte y regasificación. Sobre cuánto encarece exactamente ese proceso el desacuerdo sigue vivo: un 5% según unos, bastante más según otros.
Con el gas estabilizado en una banda que duplica los precios de la década pasada, la industria energívora europea seguirá perdiendo terreno trimestre a trimestre. Si las reservas entran llenas y el invierno se porta, los augurios de colapso volverán a quedar en evidencia, como cada año. Y si no se portan, quienes se tragaron la noticia inventada tendrán por fin la coartada que buscan desde 2022. Ninguna de las dos cosas depende de lo que diga un texto generado en dos minutos.