Bono, el socialista que se blindó con pasaporte dominicano
José Bono, histórico del PSOE, ha pasado de ser el ejemplo de la austeridad socialista a encarnar una paradoja: amasar una fortuna considerable mientras predicaba la moderación. Los datos disponibles apuntan a que el exministro, que durante más de cuatro décadas militó en el partido, ha diversificado su patrimonio hasta el punto de obtener la nacionalidad dominicana. Un movimiento que, según los análisis, no es casual: le serviría como blindaje ante posibles procesos judiciales en España, ya que la República Dominicana no extradita a sus nacionales.
La comparación con otros grandes empresarios es inevitable. Mientras que figuras como Florentino Pérez son señalados como capitalistas sin escrúpulos, Bono ha gozado de un trato benévolo por parte de la izquierda. La diferencia, se argumenta, está en el discurso: quien viste de socialista y presume de humildad puede acumular riqueza sin levantar sospechas. O al menos sin que sus correligionarios le exijan explicaciones.
La jugada de la doble nacionalidad no es nueva en la política española, pero en el caso de Bono cobra especial relevancia por su perfil. Si Estados Unidos decidiera investigarle, el problema sería grave; si lo hiciera España, el pasaporte dominicano le permitiría esquivar la acción de la justicia. Una estrategia que, de confirmarse, revela un cálculo muy alejado de la imagen de servidor público que siempre proyectó.
Al final, la pregunta que queda en el aire es si el socialismo de Bono era real o simplemente la máscara más rentable. Mientras tanto, su fortuna y su pasaporte le colocan en una posición envidiable: nadie le tosará, y si lo hacen, siempre puede tomar el primer vuelo a Santo Domingo.