Disney baraja eliminar la trilogía secuela de Star Wars del canon y reiniciar la franquicia desde cero, según rumores que han agitado a la base de fans. La decisión, que supondría admitir el fracaso de su apuesta más ambiciosa, respondería a presiones internas y al desplome de la audiencia.
La noticia, que circula con fuerza desde fuentes como Gaceta.es, apunta a que la Casa del Ratón estaría considerando borrar los episodios VII, VIII y IX de la línea temporal oficial de Star Wars. El rumor se apoya en declaraciones de BlackRock, el mayor accionista de Disney, que habría señalado que la estrategia del wokismo no ha funcionado. Si se confirma, sería el mayor mea culpa de la historia del entretenimiento moderno.
El pecado original de la trilogía secuela
El germen del descontento no es nuevo. Ya con el estreno de "El despertar de la Fuerza" en 2015, muchos fans señalaron que la película calca la estructura de "Una nueva esperanza". Pero el verdadero terremoto llegó con "Los últimos Jedi" (2017), de Rian Johnson, que dividió a la comunidad de forma irreconciliable. El cierre con "El ascenso de Skywalker" (2019) intentó un parche que dejó insatisfechos a casi todos.
El análisis más repetido entre los seguidores es que la trilogía comete un error de fondo: deshace el final de "El retorno del Jedi" sin ganárselo. La Nueva República vuelve a estar acorralada, el Imperio resucita con otro nombre y Palpatine regresa de forma forzada. En definitiva: un reinicio encubierto que no respeta el arco de los personajes originales.
El problema de los actores y la tecnología
Uno de los obstáculos para un reinicio limpio es el envejecimiento o fallecimiento del reparto original. Carrie Fisher falleció en 2016, Mark Hamill tiene 73 años y Harrison Ford, 82. Surgen dos alternativas: la inteligencia artificial para rejuvenecer actores (como ya se ha hecho en otras producciones) o un recasting. Sebastian Stan (Luke) y Alden Ehrenreich (Han Solo, que ya interpretó en "Solo") son los nombres que más suenan. Sin embargo, el verdadero reto no es técnico sino narrativo: qué historia contar sin caer en los mismos errores.
El factor ideológico y la reacción del mercado
El rumor coincide con una creciente presión inversora. BlackRock habría cuestionado abiertamente la deriva woke de los contenidos de Disney, y la propia compañía ha visto caer sus suscripciones en Disney+ y la taquilla de sus últimas entregas. Algunos analistas interpretan que borrar la trilogía secuela sería un gesto para recuperar al público tradicional, aunque otros creen que el daño ya está hecho: una generación de jóvenes que creció con Rey como heroína no entendería el borrado.
El escepticismo también abunda. "Borrarán una trilogía para poner otra aún peor", resumen algunos. La industria del cine actual, con sus sesgos y su corrección política, no parece capaz de ofrecer un producto que contente a la base histórica sin alienar a las nuevas audiencias. La apuesta por una mujer fuerte como protagonista, que en su día funcionó con Ripley en Alien, se ha convertido en cliché: todas son duras, empoderadas y sin fisuras, lo que resta humanidad al relato.
¿Y ahora qué?
Disney no ha confirmado ni desmentido el rumor. Lo que sí es seguro es que la franquicia Star Wars necesita un golpe de timón. Las series recientes como "Ahsoka" o "The Mandalorian" han sido mejor recibidas, pero el cine sigue en punto muerto. Un reinicio total sería una jugada arriesgada: implicaría borrar 4.500 millones de dólares invertidos en la trilogía secuela (que recaudó más de 4.000 millones en taquilla) y empezar de cero. Pero el tiempo juega en contra: los fans que dejaron de consumir Star Wars por la deriva ideológica no volverán con medias tintas. La decisión, si llega, marcará un antes y después en la industria del entretenimiento.