Bolsonaro supera el 50% y el escrutinio se congela en Brasil
El recuento de las elecciones presidenciales brasileñas arrancó con un dato que parecía definitivo:
Flávio Bolsonaro superaba el 50% de los votos con el 20% de las mesas escrutadas. Los primeros números le daban 11.520.790 votos frente a los 9.168.405 de Lula da Silva. La ventaja, sin embargo, se fue diluyendo a medida que entraban las circunscripciones pequeñas. Con la mitad del escrutinio, el porcentaje cayó al
50,20%. La primera vuelta se esfumaba.
El escrutinio que dejó de actualizarse
A las 19:06:33, con el 64,81% de las mesas contabilizadas (323.539 de 499.248), la página de resultados del TSE dejó de refrescar el recuento presidencial. El panel siguió mostrando esa misma hora durante casi una hora. Los datos de gobernadores, Senado y Cámara continuaron entrando con normalidad. La difusión se reanudó alrededor de las 20:08, ya con el 84,96% escrutado. Según las informaciones que circularon, el TSE no respondió sobre la causa del problema.
En ese intervalo congelado, el recuento parcial mostraba a Flávio Bolsonaro con el
49,58% (37.566.895 votos) y a Lula con el 42,25% (32.007.853). La anomalía alimentó todo tipo de suspicacias sobre las urnas electrónicas, un sistema que ya arrastra cuestionamientos desde comicios anteriores.
Segunda vuelta y pucherazo: el relato que se impone
Con el 99,99% escrutado, el resultado final fue de
47% para Bolsonaro y 45% para Lula. La diferencia se estrechó hasta los dos puntos. En el último tramo del recuento, Lula recortó dos millones de votos cuando la distancia era de cuatro. La explicación más repetida fue el voto por correo y las circunscripciones del norte. La sospecha de manipulación, sin embargo, quedó flotando en el ambiente.
El mapa político que dejaron las urnas dibuja un país mucho más escorado a la derecha de lo que sugiere el ajustado resultado presidencial.
18 estados gobernados por la derecha, tres de centro y seis de izquierda. En el Senado, 39 escaños para la derecha frente a cinco de la izquierda. En la Cámara, 388 diputados de derecha contra 124 de izquierda. La tercera, cuarta y quinta fuerzas políticas son todas de derecha. La izquierda a la izquierda de Lula, prácticamente inexistente.
El mercado mira a Petrobras y Suzano
Mientras la política brasileña se desangra en recuentos y sospechas, una parte del personal sigue la cita con la calculadora en la mano. La cotización de Petrobras y Suzano centra el interés inversor. Sobre Suzano, las opiniones no son unánimes: hay quien la ve con potencial solo si corrige a la mitad de su precio actual y mejora la bajada de deuda. La recomendación que circuló en algún medio especializado no ha impedido una caída sostenida desde marzo.
El resultado electoral tiene implicaciones directas sobre el sector energético y el papelero, dos de los pesos pesados de la bolsa brasileña. La política de precios de Petrobras y los planes de expansión de Suzano quedan condicionados por quién acabe ocupando el Palacio del Planalto. La segunda vuelta decidirá si el giro liberal se consolida o si el intervencionismo vuelve por la puerta de atrás.
El Amazonas y el giro ideológico continental
La victoria de la derecha en Brasil se lee en clave regional. Hay quien sostiene que el giro ideológico de América Latina se completa si cae el gobierno mexicano. La preocupación medioambiental por el Amazonas recorre el análisis: con Bolsonaro en el poder, la selva afronta un futuro incierto. La segunda vuelta no solo decide el color político de Brasil, sino el equilibrio ecológico de un continente.
El escrutinio se atascó, los votos por correo dieron la vuelta a la tortilla y el mapa final dejó un país partido en dos. La segunda vuelta dirimirá si el giro se consolida o si el pucherazo, real o imaginado, acaba decidiendo el resultado.