Que un ministro del Gobierno responda con un desplante en sede parlamentaria no debería ser noticia. Que ya no sorprenda a nadie lo es. Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, ha vuelto a copar titulares: cuando los diputados le preguntaron por las vacaciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el tono de su respuesta fue calificado de chulesco y ofensivo por varios analistas. El episodio llega en plena escalada de un patrón que ya se ha visto en otras carteras.
El estilo Óscar Puente se extiende al núcleo de la Moncloa
La comparación con el ministro de Transportes, Óscar Puente, es casi inevitable. Su estilo bronco, de respuesta inmediata y gesto cortante, parece haberse convertido en la nueva norma de comunicación del Ejecutivo. Bolaños, tradicionalmente más templado, ha dado un giro que no ha pasado desapercibido. En el debate, varios análisis apuntan a que esta actitud busca desviar la atención de otras cuestiones: la tensión con el bloque inversor, los escándalos de corrupción que asoman en el entorno del Gobierno y una agenda económica que no termina de despegar.
El 'amado líder' y la pregunta incómoda
La referencia a las vacaciones de Sánchez no es casual. En los pasillos y en los despachos, el presidente es calificado con ironía como el 'amado líder' por sus críticos. La pregunta parlamentaria, aparentemente trivial, tocaba un asunto que el Ejecutivo prefiere no abordar: la desconexión presidencial en un contexto de desgaste. La reacción desproporcionada del ministro no hizo sino amplificar la anécdota.
Si la estrategia es incendiar la actualidad para que se hable de otra cosa, puede dar resultado a corto plazo. Pero el estilo Puente, aplicado sin matices, desgasta al propio Gobierno: cada desplante es un titular, y cada titular alimenta una oposición que no necesita más munición.