Inmigrantes irregulares pagarán solo 8,23 euros al mes por medicamentos
Manuel llega a la farmacia de Lavapiés pidiendo paracetamol. Presenta un documento que acredita su situación de irregularidad. La farmacéutica le cobra 1,20 euros por un envase de 20 unidades. El mes siguiente, si necesita más, no pagará ni un euro adicional. Es la nueva realidad que introduce el Real Decreto Legislativo publicado en el BOE del 13 de mayo.
La modificación del artículo 102 de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos establece que las personas extranjeras no registradas ni autorizadas como residentes abonarán el 40% del precio de venta al público (PVP) de los medicamentos, con un tope mensual de 8,23 euros. Si el 40% supera esa cantidad, no pagan más. Y si son considerados vulnerables (según criterios de renta), el copago es cero.
La disposición no es nueva del todo: el 40% ya se aprobó en 2018. Lo que introduce la reforma es el límite de 8,23 euros, ausente hasta ahora. En la práctica, cualquier persona irregular con un tratamiento crónico o varios fármacos verá su gasto farmacéutico mensual limitado a esa cifra, independientemente del coste real de los medicamentos.
El debate sobre los riesgos de fraude no se ha hecho esperar. Al no existir un registro de estos pacientes (precisamente porque no están empadronados ni tienen tarjeta sanitaria), no hay forma de controlar si acuden a varias farmacias o si revenden los medicamentos. Se teme que se convierta en un negocio: comprar insulina, antirretrovirales o analgésicos a precio subvencionado y enviarlos al país de origen. La experiencia en otros países, como Reino Unido, donde los residentes legales deben pagar recargos elevados por la sanidad, contrasta con esta puerta abierta.
El impacto económico es difícil de cuantificar, pero el efecto llamada es señalado por muchos analistas como un incentivo adicional para la inmigración irregular. Mientras tanto, los ciudadanos con residencia legal siguen sujetos al copago según su renta, que puede ser muy superior. El dato que descoloca: un español con ingresos medios paga el 40% sin tope; el irregular, con el mismo medicamento, nunca pagará más de 8,23 euros al mes.