1.872 VPO para 45.000 demandantes: la cuenta que no sale en Bizkaia
El anuncio de la construcción de 1.872 pisos de protección oficial en alquiler en Bizkaia suena a victoria política, pero los números cantan. La demanda registrada es de 45.000 personas, según los datos del propio plan. La cobertura no llega ni al 4,2%. Cifras que, por sí solas, ponen en duda el alcance real de la medida, más allá del titular.
El reparto geográfico: Bilbao se lleva la mayor parte, pero el resto se dispersa
Más de la mitad de las viviendas se ubicarán en Bilbao. El resto se reparte entre Getxo, Sopela, Sestao y Muskiz, entre otros municipios. Una distribución que ya levanta cejas, sobre todo cuando se recuerda que Getxo ha sido tradicionalmente un bastión de rentas altas. Ver VPO en Neguri es, cuando menos, una anomalía llamativa.
El temor al gueto: el ejemplo nórdico y la advertencia silenciosa
Quienes analizan las políticas de vivienda pública apuntan a un riesgo: si se concentran demasiadas VPO en ciertas zonas, se repite el patrón de barrios marginales. El razonamiento es simple: un pequeño porcentaje de personas conflictivas es manejable, pero a partir de un umbral, los problemas crecen de forma exponencial. En Suecia y Dinamarca se han demolido áreas donde la VPO superaba un cierto porcentaje para evitar guetos. El plan vizcaíno no parece haber tomado nota.
El debate sobre los beneficiarios: ¿quién se lleva la vivienda barata?
Otra corriente sostiene que este tipo de viviendas acaban en manos de colectivos con rentas muy bajas, mientras que quienes ganan salarios medios se quedan fuera, obligados a competir en el mercado privado. La paradoja: pagas impuestos para que otros vivan mejor que tú con un sueldo inferior. Una distorsión que, según algunos, premia la mediocridad y desincentiva el esfuerzo. El horizonte, visto así, es desolador para la clase media.
Los 1.872 pisos son un paso, pero ínfimo. La demanda es 24 veces superior. Sin un cambio de escala, la vivienda pública seguirá siendo un parche, no una solución.