Cuando le entregas al Carrefour el vale descuento que has pagado en criptomoneda estás exponiendo tu persona.
Así el percal, Carrefour y muchos otros recibirán cualquier día una orden judicial, requiriendo los datos de todos los que emplean los vales con códigos pagados con criptomonedas (como ya ha pasado en otros países, no te creas que Bitrefill te protege una guano), y listos.
¿Qué vas a decirme ahora, que careces de domicilio fiscal? ¿Que pagas la diferencia siempre en metálico y no entregas documentación alguna en caja? ¿Que vendes esos vales descuento a terceros?
Si es lo primero puede que te escapes un tiempo, pero manda una foto de tu vida como sintecho, porfa; es para una cosa. Si es lo segundo y has estado viviendo de Bitrefill durante meses y comprando siempre por los mismos códigos postales, esto es, has distraído un importe susceptible de encarbonen al inspector de turno, que sepas que un día irás a pagar y, en vez de aceptarte el vale descuento sin más, llamarán discretamente a seguridad antes de que te hayas escurrido (como ya ha pasado en otros países, no te creas que Carrefour te protegerá una guano). La multa será de impresión, puede que hasta se pidan cintas de vídeo a los comercios de tu zona hasta poderte fruta modus vivendi.
Y como seas de los que revenden los vales de Bitrefill ya te puede caer trena.
Está todo atado.
No es más que otra grieta del sistema por la que los castuzos se aprestarán gustosamente a trincar disidentes y espabilaos, como lo de que Trump había ganado las elecciones, o lo de las banderilla... o todo lo que exponéis por los sitios como este y que arroja pingües beneficios contra el afán de lucro del stablishment. Que parecéis bobos, rediós.