Bimbo cierra Verger y deja a más de 100 empleados en la calle
El cierre de la planta de Bimbo en Verger, Alicante, con más de 100 empleados afectados, ha caído como una losa sobre el relato oficial de récord de empleo. La noticia, publicada por
El País, se suma a los cierres de Danone en Parets del Vallès y a los ajustes en Grifols y otras grandes empresas en apenas unos días. La coincidencia temporal ha disparado las sospechas: hay quien ve una estrategia coordinada de deslocalización y hay quien lo atribuye al simple ajuste de cuentas del mercado. Lo que nadie discute es que los despidos llegan mientras la EPA sigue vendiendo cotizantes en máximos históricos.
El goteo de cierres que no cuadra con los récords de empleo
La planta alicantina de Bimbo no es un caso aislado. En la misma semana se han conocido los cierres de Danone en Parets del Vallès —90 empleos y más de 50 años de historia— y ajustes en Grifols. La coincidencia ha hecho saltar las alarmas entre quienes siguen la economía real: «cómo vamos a estar en récords de empleo y va a cerrar Bimbo y Danone que no han cerrado en la puta vida», resume un participante. La contradicción entre los datos macro y lo que ocurre en los polígonos es el eje del malestar.
El argumento oficial apunta a la subida de costes: energía, impuesto al plástico, reciclaje, insumos. «Impuesto al plástico, subida de costos de los insumos, energía, reciclaje... No hay más. Véase empresas como PepsiCo», señala un análisis. Pero la explicación no convence a todos. Otros apuntan a la caída del consumo: «es lo que pasa cuando la gente no tiene ni un puto duro en el bolsillo y NO PUEDE CONSUMIR. Que todo cierra, y todo se hunde».
¿Por qué cierra Bimbo su planta de Alicante?
Las razones que se manejan en el sector apuntan a una combinación de factores. Por un lado, el encarecimiento de la energía y los insumos, agravado por el impuesto al plástico y las nuevas exigencias de reciclaje de envases. Por otro, el cambio de hábitos del consumidor, que tira de marcas blancas para sobrevivir a la inflación. «El consumidor está cambiando los hábitos o tirando de marcas más económicas para sobrevivir a la inflación. Aceite de oliva, Danone, Bimbo... es lógico si subes un 100% los productos alimenticios», apunta un análisis.
La paradoja es que Bimbo ha sido acusada de prácticas monopolísticas en España: compra otras empresas panaderas y las elimina para que no haya alternativa. «Hasta los cojones del pan Bimbo de mierda, el pan de molde de peor calidad del mercado», resume un participante. El cierre de Verger deja a más de 100 familias en el aire y elimina competencia en la zona.
El fraccionamiento del empleo: cotizantes sin trabajo real
Uno de los análisis más incisivos del debate cuestiona las cifras de empleo. «Repartición de trabajo, fraccionamiento del trabajo, eso es lo que pasa, más triquiñuelas de contabilizar empleados y desempleados. Los que tienen más de 52 y cobran el subsidio de más de 52 también cotizan sin trabajar. De esos 21 millones de cotizantes habría que ver quiénes trabajan las 40 horas», sostiene un participante. La crítica apunta a que el récord de cotizantes esconde una realidad de empleo precario y fraccionado.
El argumento se refuerza con el contexto de subida del SMI y la reducción de jornadas en algunos sectores. Mientras el Gobierno celebra los datos de afiliación, las empresas ajustan plantillas por la vía de los cierres o la reducción de horas. La pregunta que sobrevuela es cuántos de esos cotizantes lo son de verdad y cuántos engrosan las estadísticas sin actividad real.
El consumo se hunde y las marcas blancas ganan terreno
El trasfondo del cierre de Bimbo es la caída del consumo. «Por lo que parece el consumidor está cambiando los hábitos o tirando de marcas más económicas para sobrevivir a la inflación. Aceite de oliva, Danone, Bimbo... es lógico si subes un 100% los productos alimenticios. La gente tiene una mala costumbre de querer comer todos los días», ironiza un participante. La subida de precios de los alimentos ha llevado a muchas familias a prescindir de marcas premium y optar por la marca blanca.
Ese cambio de hábitos golpea directamente a fabricantes como Bimbo, cuyos márgenes se estrechan. La consecuencia es el cierre de plantas y el traslado de producción a otras comunidades, como apunta otro participante: «No pasa nada, la producción se la llevan a Barcelona». El círculo se cierra: menos consumo, menos producción, menos empleo.
El futuro: más cierres y más ajustes
La sensación dominante es que esto no ha hecho más que empezar. «Tendríamos que hacer una porra para adivinar cuál es la próxima en cerrar», bromea un participante. Otros apuntan directamente al sector de los grandes almacenes: «Aquí llevamos apostando desde antes de 2010 por El Corte Inglés». La lista de candidatas incluye a cualquier empresa con costes energéticos altos y márgenes ajustados.
Mientras tanto, la contradicción entre los datos macroeconómicos y la realidad de los polígonos sigue sin resolverse. «Es el mercado, amigos», resume con sarcasmo un participante. La predicción más repetida es que los cierres continuarán y que el empleo seguirá fraccionándose. Nadie sabe cuántos de esos cotizantes de récord seguirán siéndolo dentro de un año.