El banco de España no sabe cómo servir a su amo en la guerra de depósitos. Que venga Paco Jones y nos lo explique.
La cuestión es bien simple. Como el Banco de España admita un perjuicio competitivo a las entidades españolas frente a las sucursales extranjeras que operan en España (ING, Espiritu Santo,...), además de ir a los tribunales el asunto, dará lugar a la guerra de servicios entre bancos. Es decir ponerse unas comisiones por prestar servicios a los clientes de otros bancos que serían inasumibles por las entidades sin redes comerciales ni cajeros automáticos.
Esto supondría que para eludir pérdidas operativas tendrían que repercutir comisiones a sus clientes por, por ejemplo sacar dinero de un cajero de otra entidad.
Si se entra en esta guerra, que el Banco de España no quiere, los perjudicados serían los clientes de entidades sin redes comerciales ni cajeros automáticos.
Esta es una opinión, que pienso que se serían el escenario que se produciría ante un cambio de las reglas de ruego en los FGD.
No olvidemos que España es un caso singular en el que el FGD existe ya con aportaciones realizadas por las entidades y año tras año se nutre de más aportaciones.
En la mayor parte de los países europeos el FGD es algo así como "virtual" porque no se realizan aportaciones a priori como en España si no que se reclamarán a las entidades a posteriori si fuera necesario hacer uso del mismo. Pero este sistema hace que ante una grave crisis ¿podrán los bancos de un país aportar? ¿Y si el banco afectado es el más grande de un país, el resto de bancos podrán cubrir ese FGD?
Parece difícil, y el antecedente de Islandia donde los ciudadanos han demostrado un "chovinismo" brutal para que los clientes extranjeros de sus entidades financieras no recuperen su dinero a costa del propio estado es un serio precedente del escenario al que nos vemos abocados en este entorno difícil.