Investigan a «Barbie Gaza» por negar las violaciones del 7-O
¿Se puede sostener que no hubo violaciones el 7 de octubre y quedarse tan ancha? La componente de la flotilla conocida como «Barbie Gaza» lo intentó: según el mensaje que desató la polémica, sostuvo que es «un
bulo» que se matara y violara a las chicas, que las trataron bien y que una de ellas incluso dijo sentirse fea porque no la tocaron. El Juzgado de Instrucción nº 1 de Granada ha abierto diligencias previas contra Ana María Alcalde Callejas, la persona detrás de ese alias, tras la denuncia de la asociación judía Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), según el comunicado difundido por la propia entidad. Los posibles delitos: enaltecimiento del terrorismo e incitación al odio.
Qué se le atribuye y qué dice el auto de apertura
La denuncia de ACOM se apoya en las publicaciones difundidas por la investigada, no en una condena previa. El juzgado ha admitido a trámite las diligencias previas y a partir de ahí empieza el recorrido procesal habitual: declaración, posibles testigos y, en su caso, imputación formal. Nada de eso está resuelto. La causa acaba de arrancar.
El asunto tiene una capa incómoda: la misma persona que niega las violaciones del 7-O forma parte de una flotilla humanitaria con destino a Gaza. La coincidencia no es menor. Quien se presenta como activista por los derechos humanos y, a la vez, califica de bulo los testimonios de mujeres agredidas, se expone a que la justicia le pregunte por qué.
El informe que la denuncia pone encima de la mesa
Frente al relato de la investigada, la acusación maneja documentación sobre agresiones sexuales cometidas durante el ataque. Según esa versión, la mayor parte de las violaciones se produjeron en el festival Nova, donde muchas chicas jóvenes no salieron disparadas al oír las alarmas. Se habla de una treintena de mujeres encontradas atadas a postes y árboles con signos de violación y tortura, de adolescentes de 13 a 15 años agredidas en los kibutz y de violaciones grupales en las que habrían participado civiles que entraron en Israel en una segunda oleada.
Hay quien sostiene que ese material es la base de la denuncia y que la investigada lo conocía. En contra pesa el argumento de que las diligencias son preliminares y que aún no hay calificación firme. La causa sigue abierta.
La reacción: del estupor a la petición de cuentas
El mensaje cayó como un jarro de agua fría. Buena parte de las respuestas oscilaron entre la incredulidad —«¿esta gente es real o es una cámara oculta?»— y la exigencia de consecuencias. Una corriente mayoritaria pidió que se investigue a fondo el perfil de la protagonista, sus vínculos y su financiación, con la sospecha de que no está ahí por casualidad. Otra línea, más dura, reclamó directamente que se actúe contra la flotilla entera.
El contraste más repetido fue el de la doble vara: quienes exigen ilegalizar a un partido por negacionismo de la violencia de género, según este argumento, niegan ahora unas violaciones cuando el señalado es otro. La denuncia de ACOM ha convertido esa contradicción en un expediente judicial.
Qué puede pasar ahora
El juzgado de Granada llevará la instrucción con los tiempos de la justicia española. La investigada tendrá ocasión de declarar y de aportar lo que considere. Si el caso avanza, la discusión dejará de ser un rifirrafe en redes y se trasladará a un juzgado, que es donde debería haber estado desde el principio.
Mientras tanto, la flotilla sigue su curso y la polémica, también. Que una activista pro palestina acabe investigada por negar las violaciones del 7-O es el tipo de ironía que no necesita guionista.