La Copa que no se toca: el trofeo que nunca sale de la FIFA
La selección española levantó el Mundial, pero el verdadero trofeo, el de la Copa del Mundo, jamás abandona la sede de la FIFA. El artículo 45 del reglamento es claro: el original se entrega sobre el césped, se fotografía y, antes de que los jugadores vuelvan al vestuario, se devuelve. La selección recibe una réplica. Sin embargo, el miedo a que el gobierno lo «funda» o lo «robe» recorrió el debate.
El artículo 45 del Mundial y la réplica de campeón
Según el reglamento de la FIFA para el Mundial 26, el trofeo original es propiedad exclusiva de la organización. La ceremonia de entrega incluye su devolución inmediata en el vestuario. En ese mismo acto, la selección recibe el «Trofeo de los Campeones», una copia. Quienes alertan de que La Moncloa podría quedársela olvidan que ni siquiera llega a salir del estadio. La réplica sí viaja con el equipo.
Negocios de lujo y ausencias políticas
La vestimenta de los jugadores saltó al centro de la conversación. Se señaló que las prendas eran de Louis Vuitton y Loewe, marcas francesas, mientras que El Corte Inglés, patrocinador español, quedaba relegado. Tampoco pasó inadvertida la ausencia de Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno, en la comitiva oficial. Se especuló con que se evitó su presencia para no generar situaciones incómodas en un acto que ya generaba suficiente pole.
El recelo recurrente hacia las instituciones
No es la primera vez que se duda de la integridad de la gestión pública de trofeos. Ejemplos anteriores, como la supuesta «fundición» de una Copa América en Brasil, alimentan la desconfianza. Aunque en este caso la normativa impide cualquier apropiación, el escepticismo sigue ahí. La pregunta que flota: ¿por qué sigue calando la idea de que hasta un trofeo que nunca posees corre peligro cuando el gobierno está cerca?