Aznar en Ceuta: la firmeza que Sánchez no encuentra
Un expresidente sin cargo oficial llega a una ciudad en crisis y acapara titulares que no consigue el propio jefe del Ejecutivo. José María Aznar ha anunciado su visita a Ceuta en plena emergencia migratoria, y el gesto ya tiene lecturas para todos los gustos. Mientras unos lo ven como un acto de apoyo a la soberanía española, otros lo interpretan como una operación de imagen que no resuelve nada sobre el terreno.
Una factura que no para de crecer
La presión en la frontera ha provocado la entrada de miles de personas en pocas jornadas. Las estimaciones apuntan a que 8.000 personas cruzaron irregularmente en el momento más agudo de la crisis. Atenderlas, según el relato que circula, cuesta decenas de millones de euros: alimentos, mantas, alojamiento y todo el despliegue logístico que exige una emergencia de esta escala. Son los números que maneja la discusión pública para criticar la falta de previsión del Gobierno de Pedro Sánchez.
Perejil, el espejo que siempre vuelve
La palabra Perejil aparece en todas las conversaciones. En 2002, Aznar ordenó el desalojo militar de la isla ocupada por gendarmes marroquíes, y ese episodio se ha convertido en el patrón de comparación. ¿Qué habría hecho aquel Gobierno con una avalancha así? La pregunta es retórica, porque 22 años después la situación se resuelve con otras herramientas. El contraste deja al ejecutivo actual en el punto de mira de quienes echan en falta una respuesta contundente, aunque también hay quien recuerda que la diplomacia tiene letra y que jugar a la guerra no es gratis.
El pulso local: PP, VOX y el tablero ceutí
En Ceuta, la política local se mueve con sus propias reglas. Kissy Chandiramani, consejera de Economía y portavoz del PP ceutí, ha dejado claro que su partido será el muro de contención de VOX y sus políticas. Ese mensaje choca con la deriva cada vez más dura del PP nacional y añade un capítulo nuevo a la pugna interna. La visita de Aznar, además, se interpreta en clave de estrategia: para muchos, es un intento del PP de capitalizar el descontento social sin vincularse a las tesis más radicales.
Marruecos en el centro de la tormenta
Detrás de la crisis fronteriza, Marruecos aparece como el gran actor ausente del debate. Hay quien sostiene que Rabat utiliza la presión migratoria como moneda de cambio sobre el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla. Otros apuntan a intereses extranjeros, de EEUU a Israel, pasando por Francia. Ninguna de estas lecturas está confirmada, pero todas alimentan la sospecha de que lo que pasa en Ceuta no es un accidente, sino una pieza más de una partida geopolítica que llevan años jugando otros.
La visita de Aznar no cambiará por sí sola el equilibrio. Pero ha conseguido poner el dedo en la llaga: si un expresidente tiene que viajar a una ciudad española para que se hable de su defensa, algo huele a quemado en la gestión de la crisis. La pregunta que queda flotando es si volveremos a ver un gesto de firmeza real o el teatro se repetirá en cada episodio de tensión con Marruecos.