Ayuso no puede caer: la lógica interna del PP que la blinda
En plena tormenta política, una tesis gana terreno: Isabel Díaz Ayuso no caerá, no porque sea inocente, sino porque el Partido Popular no puede permitirse perderla. La discusión estratégica que recorre los pasillos sostiene que la presidenta madrileña es, a día de hoy, el activo electoral más valioso de su partido, y que cualquier intento de tumbarla desde los tribunales choca con la misma lógica que salvó a Cristina Cifuentes durante meses.
El precedente Cifuentes: sobrevivir al máster, caer por el partido
El caso de Cifuentes es el espejo que usan los analistas. La expresidenta madrileña aguantó el escándalo del falso máster con todos los cargos de su entorno cayendo, incluida la rectora. El juez no la imputó: según la instrucción, no tenía «nada que ver». Salió de rositas, hasta que el PP filtró a OKdiario el vídeo del robo de unas cremas y ya no hubo vuelta atrás. La lectura es directa: en el PP no te tumba un juez, te tumba el partido.
La opción del cabeza de turco
En el caso actual, la mirada apunta a la Consejería de Presidencia. Hay quien sostiene que el consejero acabará llevándose el marrón y que la cúpula de Génova ya busca la pieza prescindible. La filtración del escándalo de los áticos, según algunas interpretaciones, nacería del propio partido, como señal de que Ayuso empieza a estar amortizada. Si eso es cierto, el desenlace no lo decidirá la justicia, sino el cálculo de poder en la calle Génova.
La conclusión deja mal sabor: si Ayuso cae, el PP cae con ella, y por eso no caerá mientras el partido la necesite. Pero el precedente Cifuentes recuerda que la inmunidad dura lo que dura el interés del partido. Nadie sabe cuándo expira.