Ayuso a Podemos: «Tienen más propiedades que Idealista» — ¿y los datos?
La frase la lanzó la presidenta madrileña en plena campaña: «Ustedes tienen más propiedades que el portal de Idealista». El dardo buscaba retratar la contradicción de un partido que llegó al Congreso denunciando la especulación y hoy acumula un patrimonio que, según varias investigaciones, ha crecido un 1.229% en cinco años. Pero el chascarrillo encendió un debate incómodo: ¿quién está en condiciones de dar lecciones?
El patrimonio de Podemos: de los 6.800 euros a los 630.000
Los números que alimentan el reproche de Ayuso no son inventados. Un diputado pidió investigar cómo Irene Montero pasó de tener 6.800 euros en inmuebles a 630.000 en solo cinco años. La casa de Galapagar, comprada por algo más de 600.000 euros, disparó todas las alarmas: ¿cómo encaja con dos sueldos de tres veces el SMI? La pregunta quedó flotando. No es el único caso. La líder de la CUP acumula un patrimonio familiar de 35 inmuebles, según El Confidencial. Ada Colau, desde Barcelona, compró 11 pisos en Gràcia por 5 millones de euros para «alquiler social», un movimiento que sus críticos calificaron de propaganda inmobiliaria. Y el socialista Tudanca, con seis pisos en Burgos y León, se convierte en el blanco fácil cuando acusa a Mañueco de falta de vivienda.
Ayuso y su propio frente inmobiliario
El ataque a Podemos no deja indemne a la presidenta. Se le recuerda que su gestión de la vivienda pública —vender a fondos buitre a precio de risa y con inquilinos dentro— ha sido denunciada repetidamente. «Al menos se lo ganan con su trabajo», replica un sector. Pero la duda persiste: si tener propiedades es de «langostos opusianos», ¿qué son entonces las decenas de pisos de la izquierda? O, peor, ¿por qué la derecha puede tenerlos y la izquierda no? La contradicción es gemela.
El ruido político y la fatiga del elector
Con las elecciones a la vista, Ayuso sumó otro frente: recurrió la Ley de Vivienda ante el Constitucional. La okupación, los fondos buitre, los alquileres turísticos. El clima se enrarece y, como apuntó un análisis, «la gente no tiene memoria y les pueden contar 1000 veces la misma mentira». El problema es que, con estos datos, nadie sale limpio.
¿Puede la política de vivienda salir del teatrillo de las acusaciones cruzadas? Por ahora, el único ganador parece Idealista.