Irse a Colombia con dividendos: la fantasía que delata la desesperación financiera
Un inversor relata cómo acudió a su sucursal bancaria para cerrar la cuenta e invertir todo en dividendos, con el plan de retirarse a Colombia. La historia, voluntariamente exagerada, captura un malestar real: la sensación de que en España el ahorro no está seguro y la vida se encarece sin que los salarios lo compensen.
Terrazas llenas, bolsillos vacíos
Mientras se dice que «las terrazas siguen llenas aunque cada vez los precios son más altos», los ahorradores ven cómo sus depósitos pierden poder adquisitivo. La inflación no da tregua, y el impuesto de patrimonio amenaza hasta las latas de atún acumuladas – como se bromea, «las latas de atún no computan para el impuesto». El Estado, para muchos, está quebrado, y solo es cuestión de tiempo que alguien grite que el rey está desnudo.
El espejismo colombiano
La idea de mudarse a Colombia aparece como escape: allí, con los dividendos, se puede vivir sin «remar». Sin embargo, los críticos señalan que Colombia no es un paraíso fiscal ni de estabilidad, y que la fantasía es tan irreal como el relato que la originó. Lo relevante no es si Colombia es viable, sino que profesionales con ahorros estén considerando cualquier salida para eludir el sistema.
La sensación de asfixia crece. Entre ficción y realidad, el dato es que la desconfianza en el sistema financiero y fiscal español alcanza cotas que hacen que huir a Colombia no parezca broma para todos.