Atropello múltiple en el estadio del Espanyol: el relato bajo sospecha
Un Peugeot 208 entra en contra dirección a gran velocidad en la zona del Gol Cornellà, junto al RCDE Stadium, y atropella a varios aficionados antes del Espanyol-Barça. El partido se juega. La primera versión que se filtra a los medios habla de una mujer mayor que se pone nerviosa y huye. Horas después, testimonios presenciales la desmienten:
no era una mujer mayor, era una mujer de unos 40 años, según un participante que dice haber estado allí. Y no todos los heridos fueron leves:
a alguno se lo llevaron en camilla, según esos mismos relatos.
Qué pasó realmente en los aledaños del RCDE Stadium
La secuencia que reconstruyen quienes estuvieron allí no encaja con el guion del accidente fortuito. Según esos relatos, el vehículo
ya había atropellado a gente antes del episodio masivo, y por eso la multitud lo tenía rodeado. La conductora no era una vecina despistada que se equivocó de calle: llevaba un rato dentro del perímetro, con el coche rodeado, y en algún momento pisó el acelerador. La pregunta que nadie responde con datos es cómo un turismo particular accedió a una zona restringida para buses y servicios en día de partido.
Mossos y Policía Local tendrán que dar explicaciones, como mínimo, sobre el dispositivo de acceso.
El vídeo que cambió el relato: cristales rotos y una multitud encima
Las imágenes difundidas muestran el coche con los cristales reventados y una masa de personas golpeando la carrocería. Ahí empieza el debate real. Hay quien sostiene que
la conductora aceleró por rabia al ver dañado su vehículo, no por miedo. Otros defienden que una turba rodeando un coche es una situación de pánico objetivo, y que la reacción es humana. El matiz importa jurídicamente: el miedo insuperable exige una amenaza real e inminente, no una molestia. Y aquí entra el dato incómodo:
la policía estaba protegiendo a la conductora, según varios relatos. Si estaba protegida, la amenaza letal no existía. Si no lo estaba, el fallo del dispositivo es mayúsculo.
El doble rasero que señalan muchos análisis
La comparación más repetida es la del tratamiento mediático. ¿Se contaría igual si el conductor fuera un varón de 40 años que arrolla a una multitud? ¿Se hablaría de
efecto túnel y de pánico? El portavoz sindical de los Mossos, Albert Palacio, salió a hablar de pánico y efecto túnel antes de que hubiera peritaje alguno. Eso, en un caso con heridos y posibles responsabilidades penales, es un exceso de celo narrativo. La sombra del caso Carballo —el sindicalista que inventó versiones durante la pandemia— planea sobre este tipo de comparecencias.
Por qué no se suspendió el partido
El Espanyol-Barça se jugó. Con heridos, con el protocolo de seguridad activado y con aficionados pidiendo la suspensión en la puerta. La decisión tiene una lectura economicista obvia:
suspender un partido de esta categoría mueve millones en derechos, taquilla y apuestas. También tiene una lectura de gestión: jugar pasa página rápido. Demasiado rápido. La pregunta que queda flotando es si el calendario pesa más que la investigación de un atropello múltiple ocurrido a cien metros del césped.
Qué se sabe de la conductora y qué no
La identidad no se ha hecho pública. Los primeros datos apuntan a una mujer de mediana edad, vecina de la zona, que circulaba por un tramo restringido. No hay confirmación oficial de si había atropellado antes, de si fue detenida o de si se le imputa algún delito. Cualquier afirmación categórica sobre sus intenciones es, a día de hoy, especulación. Lo que sí es verificable es el resultado: varios heridos, uno de ellos evacuado en camilla, y un partido que se jugó igualmente.
El dispositivo de seguridad, en entredicho
Un coche particular no debería poder entrar en la zona de buses del estadio en día de partido. O había un control y falló, o no había control. En cualquiera de los dos escenarios, la responsabilidad es de quien diseñó el operativo. Los Mossos y la Policía Local tendrán que explicar por qué el vehículo llegó hasta donde llegó, por qué no se le dio salida antes y por qué la multitud pudo rodearlo hasta reventarle los cristales.
El nivel de inseguridad es tercermundista, resume una de las intervenciones más repetidas.
¿Cuántos heridos hubo realmente? ¿Cuántos atropellos previos? ¿Quién dio la orden de dejar pasar ese coche? Las respuestas no están en los comunicados. Están en los vídeos que siguen circulando.