Perlizadores para grifos: ¿ahorro real o riesgo de averías?
En plena escalada de tarifas de agua, los perlizadores –pequeños dispositivos que airean el chorro– prometen reducir el consumo hasta un 50% sin que se note en la presión. La idea es sencilla: por 7 u 8 euros, enroscas un artilugio en el grifo y el caudal baja de 10 litros por minuto a 5 o 6. Pero la realidad, como casi siempre, tiene matices.
¿Cuánto se ahorra realmente?
Los datos más contundentes los aporta una experiencia real: tras instalar perlizadores con limitador de caudal constante (5 l/min en grifos, 8 l/min en ducha) y cambiar la cisterna por una de 3/4,5 litros, el consumo bimensual cayó de 124,23 euros a 59,01 euros. Es decir, un ahorro anual de unos 392 euros. Otros usuarios reportan reducciones de 7,5 a 4,5 l/min en el grifo del baño. Las cuentas cuadran, pero todo depende de la presión de la vivienda y del precio del agua.
Los riesgos que pocos cuentan
No todo es idílico. Quienes trabajan en fontanería advierten: los perlizadores baratos pueden acumular cal, obstruirse y, en casos extremos, impedir que la caldera se encienda o que las bombas de presión funcionen. Los ayuntamientos que regalaron lotes generaron una avalancha de incidencias. La solución pasa por comprar dispositivos de calidad, con válvulas limitadoras certificadas, y limpiarlos periódicamente con vinagre. Pero, como suele pasar, lo barato sale caro.
El asunto se atasca en la falta de consenso: mientras unos defienden que, con buena instalación, la amortización llega en meses, los escépticos recuerdan que en viviendas con agua muy dura o presión irregular los problemas pueden acabar costando más que el ahorro.
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