Frank Cuesta y Paloma Ramón: boda en Tailandia con 18 años de diferencia
¿Qué lleva a una mujer de 36 años a mudarse a Tailandia para casarse con un hombre 18 años mayor al que conoció por un correo electrónico de admiración? La boda de Frank Cuesta —el youtuber y extenista de 54 años— con Paloma Ramón ha desatado ríos de tinta digital y, sobre todo, escepticismo.
Los hechos son fríos: Paloma, valenciana, escribió a Frank en 2020 para mostrarle su apoyo al Santuario Libertad. Empezaron a colaborar a distancia; en 2024 ella se instaló definitivamente en Tailandia. En 2025 Frank confirmó la relación, y hace unos días se casaron en una ceremonia budista. El relato oficial lo vendió el propio Frank: «Paloma lleva un montón de tiempo ayudando y claramente tenemos una relación». Pero la diferencia de edad —18 años— y el hecho de que ella fuera una seguidora anónima alimentan las dudas.
El escepticismo en redes: ¿amor o negocio?
La opinión pública se divide. Por un lado, hay quien ve un oportunismo evidente: Paloma habría escalado de admiradora a esposa en apenas seis años, coincidiendo con la consolidación del santuario como negocio en Tailandia. Críticas veladas a que «a los hombres mayores les gustan jóvenes y poco inteligentes para que no den guerra» resuenan en distintos foros, aunque la ironía no oculta un fondo de sospecha.
Por otro lado, los menos sonríen con la supuesta pureza del amor: «18 años de diferencia, amor puro y verdadero», se lee. La realidad es que Frank ya tuvo una relación mediática con una tailandesa que acabó mal, y los más veteranos recuerdan que el historial afectivo del youtuber no invita a la confianza.
Un perfil que levanta dudas
Paloma Ramón ha pasado de ser una desconocida a copar titulares. No se conocen datos de su vida previa, salvo que es valenciana y que trabajaba desde España para el santuario. Su silencio en redes, combinado con la exposición pública que Frank genera, hace que algunos la comparen con una «cacatúa», en alusión a la fauna del santuario. El comentario es ácido, pero revela el tono del debate: poca confianza en que esta boda sea fruto de un amor equilibrado.
El tiempo dirá si Paloma logra despejar las dudas o si, como pronostican los más cínicos, la relación seguirá la estela de la anterior. Por ahora, el anillo de boda brilla en una mano que, según muchos, aprieta más fuerte que la otra.