Del P90 al Tigre de Izhmash, pasando por la bomba de neutrones
El hilo vuelve a llenarse de listas. Erzam abre con cinco nombres seguidos: la FN P90, el VZ58 checo, el Smith & Wesson 500 Magnum de 4", la Sig Sauer P226 AL SO y el Steyr AUG, que define como el primer bullpup con éxito. Nakatone responde con otro catálogo: el TOS-1A con termobáricos y munición ilimitada, un IWI Galil ACE Gen 2, el CheyTac M200 y un Flammenwerfer 41. Y en medio, Gashegodemierda pide la bomba de neutrones y se ofrece a apostarse la cuenta a que nadie fabrica eso.
Qué se ha sabido
Aquilifer pone números a la elección del calibre pequeño: el 9 mm es más caro y tiene menos competiciones de recorridos de tiro; el .22 LR es más barato y hay más citas, y remata con una salida despectiva sobre el .22 que no vale la pena repetir. Furymundo apunta que los AK tuneados están chulos. Ciudadano 0 se queda con un Colt de la Guerra de Secesión y Douglas MacArthur le recuerda que aquellos llevaban cordón para atárselo a la muñeca. cazurroman quiere un AK-47 sin culata y muchos cargadores. Registrado por obligación simplifica: una Glock 17 y un AK-47 para todo.
Gashegodemierda cuenta el negocio del surplus: firmas como MarColMar, y antes Centuri con el CETME C, compran rifles militares a precio de chatarra y reutilizan lo que pueden. De que eso cada vez sea más difícil responsabiliza a administraciones estadounidenses concretas, la de Bush padre primero y la de su hijo después. Aparte, J.Murdock recuerda el
9 mm Mauser Export, «casi un .357 Magnum», y enlaza un Remington del periodo y un original de colección. Vuelve sobre 1898, sobre Las Guasimas, El Caney y las Lomas de San Juan, y sobre «the damned Spanish horsefly», el apodo que le pusieron al proyectil de 7 mm.
blacklabel saca el Molot, el rifle de caza con el mismo sistema del Dragunov, y pregunta si llegó al país. 4570+Garrett lo confirma y pega
el Tigre de Izhmash. Los traía Armería Izquierdo, dice. Molot Vepr Hunter, en
3006.
ElCalvo insiste en el Tsar Bomba:
50 megatones de bomba de hidrógeno, y con media docena se apaña. Coronel Kurtz aporta la experiencia de fuego real: el lanzagranadas era como un rayo láser, donde ponías la marca allí iba la granada, y quedó sordo lo que le quedaba de día.
Dónde está la bronca
Dos frentes.
El de los cargadores, otra vez. Porestar corta en seco: no se pueden poseer cargadores de más de
10 en arma larga ni de más de
20 en arma corta, no valen como decoración igual que una bayoneta o una culata plegable, que solo son problemáticas si se montan, y en los fusiles históricos el cargador sí es parte del arma. 4570+Garrett responde que la limitación es de uso, no de propiedad: en caza van al
2+1, en deportiva al 5, y los cargadores de 30 se tienen pero limitados. Añade que no existe normativa que obligue a presentar guías para comprar cargadores, que de esos tiene que haber millones dando vueltas, y que en la revista de la Intervención de Armas nadie le pregunta por los suyos: los míos se quedan en casa, dice. Cierra con un «corramos un tupido velo» sobre lo que se puede tener y lo que no.
El segundo frente es AK contra todo lo demás. Registrado por obligación lo tiene claro: Glock 17 y AK-47, fiables, precisas y fáciles de mantener; de elegir una, la Glock. Aquilifer responde que él pensaba igual hasta que investigó, y sostiene que un AR15 o un HK G36 en .223 o .308 de buena marca superan al AK en balística, fiabilidad y durabilidad.
Qué cambia respecto a antes
La lista de deseos imposibles ya no es solo nuclear. Entran por primera vez los fusiles de caza rusos que sí se venden y los nombres del catálogo táctico moderno: Galil ACE Gen 2, CheyTac M200. Y el .338 Lapua cambia de tono: si antes se discutía su alcance con datos, ahora 4570+Garrett avisa de que no es un cartucho para disfrutar, que cada disparo es una responsabilidad por lo que cuesta en recarga y por lo que exige al tirador, y que el «disfrute» de verdad es una munición económica y precisa. El .22 y el 9 mm siguen enfrentados por precio y por calendario de competiciones.
Fuego real: lo que no sale en las películas
Dos apuntes de quien lo ha visto de cerca. El primero, el del lanzagranadas: el cine vende un bufido de cohete de fiesta y en la realidad son hostiazos sónicos que, si parpadeas, te los pierdes; el Instalaza 88 ya no se usa, pero la estela de la carga propulsora de las granadas actuales se sigue viendo desde atrás. El segundo, el del francotirador: Coronel Kurtz reconoce que, una vez has disparado y acertado con eso, se ha vuelto sibarita.