Bruselas arde: los disturbios que abren el debate sobre una guerra civil en Bélgica
Los vídeos de incendios y enfrentamientos en el centro de Bruselas han corrido como la pólvora por las redes. Mientras unos hablan de protestas estudiantiles, otros ven el preludio de un conflicto étnico que podría desembocar en una guerra civil en un plazo de cinco a diez años. Detrás del humo, los datos demográficos y electorales dibujan un panorama que las instituciones prefieren ignorar.
El mapa electoral de una ciudad que cambia de piel
En la capital belga, el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), de orientación comunista, obtiene un 25% de los votos, seguido por los socialistas con un 20%. No es casualidad: la composición demográfica de Bruselas se ha transformado en las últimas décadas. Según datos de la Wikipedia citados en el debate, la ciudad ha pasado a tener una mayoría de población de origen extranjero, una tendencia que se acelera y que muchos analistas vinculan con la creciente tensión social.
Dos escenarios, una misma conclusión: la caldera hierve
Ante la situación, solo se vislumbran dos salidas. La primera: un giro radical hacia políticas patrióticas, con deportaciones masivas y cierre de fronteras. La segunda: una guerra civil abierta en la que acabe imponiéndose el grupo demográficamente dominante. Ninguna de las dos es pacífica. Los paralelismos con el colapso de Libia o Siria aparecen una y otra vez en el análisis: élites que fomentan el caos para eliminar costes sociales, mercenarios extranjeros que deciden la contienda, y una población autóctona que se siente cada vez más desplazada.
¿Por qué ahora? La sombra de 2020 y el control social
Hay quien sostiene que estos conatos de violencia están orquestados. Durante la pandemia de 2020, los estados demostraron capacidad de control absoluto. Ahora permiten el desorden con un fin: desgastar al Estado del bienestar y allanar el camino para un nuevo orden. La estrategia, según esta tesis, ya se ensayó en el norte de África y Oriente Próximo. Y Europa sería el siguiente tablero.
Bélgica, y en particular Bruselas, es el experimento sociológico fallido que nunca nadie quiso reconocer. Las instituciones europeas, instaladas en la ciudad, prefieren mirar hacia otro lado mientras los cimientos arden.
Debates relacionados en el foro