ArcelorMittal echa el cerrojazo en Krivoi Rog: cuatro misiles en cinco semanas
«Con gran pesar, hemos llegado a la conclusión de que ya no podemos operar ArcelorMittal Kryvoi Rog de forma segura». La frase es de
Mauro Longobardo, director general del mayor complejo metalúrgico de Ucrania, y cierra un capítulo que llevaba meses escribiéndose a golpe de misil. La compañía para la producción y no la reanudará, según su propio comunicado, hasta que termine el conflicto.
Qué ha decidido ArcelorMittal en Krivoi Rog
El comunicado de la dirección es explícito: operar en las condiciones actuales es imposible. En las
últimas cinco semanas el complejo ha recibido, según la empresa,
cuatro ataques con misiles. A partir de ahora, el grueso del personal no fabrica acero:
custodia hormigón y cableado para que la planta pueda arrancar de nuevo cuando acabe la guerra.
La metalúrgica no es un taller de barrio: es el mayor complejo metalúrgico de Ucrania.
Por qué una acería seguía produciendo en plena guerra
Aquí el análisis se parte. Hay quien sostiene que la planta debía haber cerrado en las dos primeras semanas del conflicto, y que mantener altos hornos encendidos en zona de alcance misilístico era
una temeridad contable. Hay también quien apunta que el factor decisivo no es militar sino el
contexto global de precios energéticos y materias primas, que convierte la operación en insostenible incluso sin bombardeos.
Quién está detrás del accionariado de la planta
No es un asunto menor. Según un comentario que circula, el accionista mayoritario del conglomerado es
de origen indio, aunque la rama Arcelor del grupo tenga matriz europea. Y hay un tercer nombre en el capital:
BlackRock, con un 5% del accionariado. Cuando se discute quién pierde dinero con el cierre, conviene mirar la lista de invitados antes de señalar al de siempre.
Lo desconcertante no es que una acería pare. Es que ni siquiera el acero cotiza la incertidumbre.