Cuando 15.000 pesetas daban para dos semanas en la URSS
¿Te imaginas un viaje fin de curso de dos semanas a Moscú y San Petersburgo por menos de 15.000 pesetas (unos 90 euros)? En los años 90, un grupo de 70 adolescentes españoles lo hizo, y las anécdotas son el testimonio de una época en la que el dinero daba para mucho y los padres miraban hacia otro lado.
Un viaje a la Rusia de los 90: precios que parecen de ciencia ficción
El metro de Moscú costaba una peseta por trayecto, la botella de vodka 50 pesetas –aunque vista la cara de turistazo, igual era vodka de radiador– y una cámara Zenit con objetivo Jupiter de 200 mm se podía comprar por 300 pesetas. Lo que más impactó a uno de los viajeros fue ver un transbordador espacial Buran almacenado, un símbolo de una potencia que ya se desmoronaba. El nivel cultural de los rusos, hablando español impecable, también dejó huella.
De Nerja a Ámsterdam: cuando la diversión rayaba el peligro
No todo era cultura: desde un balcón en Nerja, una sandía lanzada desde un tercer piso estuvo a punto de impactar contra un grupo de turistas alemanes. Por suerte reventó contra el suelo. En Ámsterdam, la confusión entre pedir "grass" (hierba) y el césped del coffee shop provocó la cara extrañada del camarero. Y, como no, hubo quien aprovechó para el primer contacto físico con el sexo opuesto, algo que a los 16 años era casi un rito de paso.
Lo que no ha cambiado es la capacidad de los adolescentes para hacer cosas que sus padres preferirían no saber Pero al menos antes costaba menos de 100 euros. Hoy, con presupuestos más ajustados y el control parental vía móvil, aquellos viajes parecen de otra galaxia. Una oferta que difícilmente volverá.