El crédito es la única realidad antes del verano
“Lo único real es el crédito de Cofidis”, resumía un consumidor tras repasar los gastos de temporada. La frase captura el estado de ánimo de muchas familias españolas que encaran el verano con la tarjeta de crédito como único colchón. Después de comuniones, bodas y graduaciones, la liquidez se ha esfumado y la deuda se convierte en el verdadero termómetro económico.
El agujero de las celebraciones primaverales
Entre mayo y junio, las familias españolas han afrontado un goteo de eventos que drenan la cuenta corriente. Comuniones, bodas y graduaciones se solapan en un calendario que deja poco margen. El resultado es que, a las puertas de julio, la mayoría ya ha consumido el ahorro disponible. “No hay plata para el verano”, constata un análisis de gastos. La única alternativa es el crédito al consumo, que bate récords de concesiones en este periodo.
El pasaporte a la deuda
Historias de viajes a Colombia como “pasaporte económico” para encontrar pareja reflejan una corriente de desesperación económica y social. Detrás de proyectos personales fallidos se esconde la precariedad: ahorros que no alcanzan, empleos que apenas cubren lo básico y la recurrencia a ayuda familiar para salir de apuros. El crédito se convierte así en el pegamento de una economía de apariencias que no puede permitirse un bache.
La pregunta que nadie contesta es cuánto tiempo podrá sostenerse esta dinámica sin que el sobreendeudamiento explote. El crédito es real, pero su gestión no admite improvisación.
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