Rubio sitúa el origen del vaquero en España y AOC responde con burla
¿De dónde sale el vaquero? Marco Rubio lo situó en España en la Conferencia de Múnich: «Nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos… nacieron en España». Alexandria Ocasio-Cortez le respondió con sorna que se lo pregunte a los mexicanos y a los esclavos africanos. El rifirrafe, reproducido en redes, ha reabierto un asunto que, según varios participantes en el debate, la historiografía lleva décadas documentando: el cowboy estadounidense sería heredero del
vaquero español y del charro mexicano, y no de una supuesta invención anglosajona.
Qué dijo Rubio y qué contestó AOC
La cita de Rubio, difundida por cuentas de actualidad internacional, sitúa el origen del caballo, el rancho y el rodeo en la península ibérica. La congresista neoyorquina respondió con burla: «Mi parte favorita es cuando dijo que los vaqueros tienen sus raíces en España. ¡Uh, habla con los mexicanos y los esclavos africanos!». El intercambio se produjo en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde Rubio reivindicó sus orígenes europeos.
La respuesta de AOC, difundida por una cuenta de noticias estadounidense, incluye además una afirmación geográfica llamativa: que no se puede actuar contra Venezuela porque está «below the equator». El país caribeño se sitúa íntegramente en el hemisferio norte. Ese detalle ha alimentado la réplica más repetida: la discusión sobre el origen del vaquero es lo de menos cuando el error de bulto es de coordenadas.
El vaquero y la España medieval
Según varios participantes en el debate, el
vaquero surge en la España medieval y sus técnicas de manejo —la garrocha, el lazo, el rodeo, la trashumancia— se trasladan a América con la ganadería extensiva. Los mustangs descenderían de caballos ibéricos; los mesteños, de la Mesta castellana. El charro mexicano y el buckaroo del oeste estadounidense compartirían ese tronco común. La palabra inglesa «buckaroo» procedería, según una etimología que circula en el propio intercambio, del vocablo «vaquero».
Hay quien va más lejos y sitúa el origen concreto de la
cultura vaquera tejana en el pueblo montañés. Don José de Escandón fundó asentamientos en Nueva España empleando razas adaptables —marismeñas y mesteñas— y el manejo correspondiente. La cultura de llegar a un sitio y poner vacas a todo lo que dé, sostiene esta lectura, es montañesa con epicentro en el noreste novohispano.
El caballo y su llegada a América
Según un participante en el debate, en América no había caballos hasta la llegada de los europeos. La domesticación se produjo en Asia central, en lo que hoy es Kazajistán, y fueron los pueblos escitas quienes empezaron a montarlos para la guerra. Ese caballo entró en Europa y África vía Egipto. Cuando los españoles lo reintrodujeron en América, llevaban siglos de ventaja en cría y manejo.
La anécdota que resume el malentendido circula en el propio intercambio: unos criadores no daban crédito a que un caballo de gringo ganara a sus árabes de pura sangre, hasta que les explicaron que era un mesteño con sangre española y carácter de semental ibérico. El mustang no sería un caballo salvaje autóctono, sino un descendiente cimarrón del caballo español.
Nueva Orleans y la arquitectura que llamamos francesa
El caso del barrio francés de Nueva Orleans es el ejemplo más citado de esta amnesia. Lo que hoy se conoce como French Quarter no sería francés: el barrio original se quemó y España lo reconstruyó durante su dominio de Luisiana. Los edificios con balcones de hierro forjado y patios interiores serían de factura española, no gala. El nombre se mantiene por inercia turística.
La misma confusión operaría con el sombrero vaquero, evolución del sombrero cordobés según una genealogía que se repite desde hace décadas. Y con las botas camperas, el rancho y el propio vocabulario del oficio.
El error geográfico que desvía el foco
La afirmación sobre Venezuela ha desplazado el eje del asunto. Hay quien sostiene que el nivel del debate político estadounidense se mide mejor por ese lapsus que por la polémica sobre el vaquero. Otros defienden que la burla de AOC es síntoma de un problema más amplio: la política identitaria construida sobre un relato histórico incompleto.
El propio intercambio incluye una respuesta de la congresista sobre su identidad: «to be Puerto Rican is to be the descendant of: African Moors + slaves, Taino Indians, Spanish colonizers, Jewish refugees, and likely others». Es decir, la propia AOC se reconoce descendiente de colonizadores españoles. La paradoja no ha pasado desapercibida.
El vaquero sería español, el caballo sería español y el barrio francés de Nueva Orleans también. AOC, mientras tanto, sigue buscando el ecuador.