Las profecías que anuncian la destrucción de Nueva York y una lluvia de fuego como preludio a la III Guerra Mundial
Un hilo de análisis que lleva casi un año en marcha ha rescatado dos profecías de los años 90 que apuntan a eventos concretos antes de una hipotética Tercera Guerra Mundial: la destrucción de Nueva York a manos de círculos islámicos y un extraño fenómeno cósmico que oscurecería el sol en pleno verano. El material, procedente de experiencias cercanas a la gloria (ECM) y de videntes como Gottfried von Werdenberg, ha ganado tracción entre quienes buscan patrones en la escalada geopolítica actual.
La destrucción de Nueva York: ¿ataque nuclear o ataque terrorista?
Según la profecía de Roger C. (1990), la Costa Este de EE.UU. sería la zona cero, y el ataque sería tan masivo que toda la población mundial lo sabría de inmediato. Gottfried von Werdenberg (1995) sitúa el suceso antes de la guerra y lo atribuye al repruebo de círculos islámico-árabes, en respuesta a la implicación estadounidense en Oriente Medio. La fecha se sitúa entre abril y mayo, con un clima de principios de verano. Quienes analizan estas fuentes señalan que Nueva York es un símbolo recurrente en la narrativa apocalíptica, y que el momento elegido (primavera-verano) es el de mayor impacto mediático y operativo para un ataque.
La lluvia de fuego: un oscurecimiento cósmico a las 10 de la mañana
La segunda profecía describe un amanecer normal que de repente se oscurece hacia las 10:00, pero no por un eclipse habitual, sino por una niebla interestelar que cubre el sol. La gente lo contempla emocionada, ignorando que es el preludio de un bombardeo de partículas ígneas. Los escépticos lo comparan con los efectos de un cometa desintegrándose en la atmósfera, y recuerdan que en 2025 se esperaba el paso del cometa interestelar 3I/ATLAS y otros. La descripción encaja con un fenómeno natural extremo, pero los detalles literarios —como la multitud expectante— levantan sospechas de que sea una reinvención de los clásicos del género.
El contexto geopolítico y el deporte como señal
El debate no se limita a lo místico. Se han incorporado noticias recientes: el anuncio de Trump del "Proyecto Libertad" para escoltar barcos en el Estrecho de Ormuz a partir del 4 de mayo, y la declaración iraní de disponer de 500 misiles balísticos intercontinentales. La tensión en Oriente Medio es el caldo de cultivo perfecto para que estas profecías parezcan menos descabelladas. Además, un dato curioso: los New York Knicks alcanzaron las finales de la NBA en junio de 2026 tras 53 años de sequía. Para los seguidores de estas teorías, los éxitos deportivos suelen preceder a catástrofes nacionales —como ocurrió con Grecia (Eurocopa 2004) y su posterior crisis, o Yugoslavia (campeones de baloncesto 1990) y la guerra civil.
El escepticismo recuerda que estas profecías son vagas y se cumplen por su propia capacidad de adaptarse a cualquier evento real. Pero el hecho de que sigan circulando y ganando adeptos con cada nueva escalada bélica dice mucho sobre el estado de ánimo colectivo: la gente busca un guion, incluso si es siniestro. Mientras tanto, los datos disponibles no permiten confirmar ni descartar nada, pero el patrón de "éxito deportivo antes del desastre" es una de esas correlaciones que dan que pensar.
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