Arnold Schwarzenegger: el culturista que se hizo millonario con el ladrillo antes de Terminator
Antes de convertirse en icono del cine de acción, Arnold Schwarzenegger ya había amasado una fortuna inmobiliaria. En los años 70, mientras competía como culturista, invirtió sus ahorros en un edificio de seis apartamentos en Santa Mónica por 240.000 dólares. Su estrategia: usar los alquileres para pagar la hipoteca y reinvertir los beneficios en más propiedades. Así pasó de 5 pisos a 12, luego a 36, hasta acumular un patrimonio valorado en 300 millones de dólares.
El caso ha reabierto el debate sobre el rentismo. Mientras unos ven una lección de apalancamiento inteligente, otros critican el modelo de «sangrar inquilinos» para engordar el patrimonio. La discusión se extiende a la política migratoria: algunos analistas sostienen que la presión demográfica, acelerada por políticas de acogida masiva, ha disparado los precios. Sin embargo, el propio Schwarzenegger operaba en un contexto muy distinto, con tipos de interés elevados y menor regulación.
¿Es el mercado de alquiler una máquina de extraer rentas o una palanca de movilidad social? Los números del exgobernador de California inclinan la balanza hacia la segunda opción, pero el inquilino medio que paga 400 euros en Valencia podría discrepar.