De escribir en VICE a criticar la inmigración en Telemadrid
Ana Iris Simón ya no es solo la columnista que firmaba piezas en
VICE y Telva. En un debate de Telemadrid criticó la inmigración y soltó que le parecía «inconcebible» que en un país católico abrieran tantas iglesias evangélicas. Antes, en un programa de viajes de Onda Cero, había resumido su giro con una frase: «Yo para reproducirme soy facha». El problema no es el cambio. Es la sospecha de que sea un cambio de conveniencia.
¿Es Ana Iris Simón una veleta ideológica?
Una parte del análisis sostiene que Simón es la
veleta de libro: ayer escribía cosas progresistas, hoy se hace pasar por facha donde haga falta. El reproche no va contra sus ideas nuevas, sino contra las viejas, y contra la facilidad con que las cambió. Para otros, en cambio, no se está haciendo pasar por nada: dice en voz alta lo que mucha gente comenta en privado —que la sanidad y la educación se degradan— sin que los medios lo recojan.
El examen que le ponen los más exigentes
Hay quien le exige bastante más para concederle el carnet: que llame al feminismo y a cierta ideología un «cáncer social», que pida derogar la ley de violencia de género. Mientras no lo diga, argumentan, sigue siendo una más. El listón de la conversión, como casi siempre, lo fijan los ya convencidos.
La anécdota que descoloca: tiene
dos hijos y, según su propio relato, fue la maternidad la que la empujó a ese lado. La trayectoria personal como argumento político siempre es sospechosa. Y siempre resulta eficaz.