Ciencia
La ciencia logra frenar el avance del Alzheimer: tres claves que explican los cambios en la detección y los tratamientos
03 Oct, 2025 09:05 a.m. AR
El Alzheimer, que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y constituye la causa principal de demencia, atraviesa un momento de cambio profundo gracias a tres avances clave señalados en una serie de artículos publicada en The Lancet. Un panel internacional de especialistas —entre ellos la neuropsicóloga argentina Lucía Crivelli— describió una “nueva era” en diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
1. Diagnóstico precoz mediante biomarcadores
El desarrollo de biomarcadores en sangre que detectan proteínas amiloides, tau y signos de neurodegeneración permite identificar el Alzheimer hasta 15 o 20 años antes de los síntomas. Estas pruebas, menos invasivas que los estudios clásicos, se suman a técnicas de neuroimagen (PET) y análisis de líquido cefalorraquídeo, revolucionando la práctica clínica. Según Crivelli, este cambio convierte al Alzheimer en una enfermedad diagnosticable en etapas tempranas, cuando aún existen posibilidades de intervención.
2. Nuevos tratamientos modificadores
Los anticuerpos monoclonales lecanemab y donanemab, aprobados recientemente en varios países, logran ralentizar la pogre del Alzheimer en fases iniciales. A diferencia de terapias previas, centradas solo en aliviar síntomas, estos fármacos modifican el curso de la enfermedad, prolongando la calidad de vida de pacientes y familias. Sin embargo, no constituyen una cura definitiva y exigen controles rigurosos por posibles efectos adversos. Su acceso plantea retos por los altos costos y la necesidad de infraestructura específica (infusión intravenosa, resonancias magnéticas, monitoreo de complicaciones como el ARIA).
3. Prevención de factores de riesgo
La Lancet Commission identificó 14 factores de riesgo modificables (como hipertensión, diabetes, tabaquismo o aislamiento social), cuya intervención ya ha reducido tasas de demencia ajustadas por edad. Los expertos enfatizan la importancia de estrategias preventivas que actúen incluso en la fase preclínica, décadas antes de los síntomas, para frenar el avance del deterioro cognitivo.
Desafíos para los sistemas de salud
La incorporación de estas innovaciones exige una transformación estructural: formación de profesionales, acceso extendido a biomarcadores y circuitos de derivación temprana. También requiere políticas públicas que aseguren equidad frente a medicamentos costosos y diagnósticos complejos. El envejecimiento poblacional, especialmente en la generación del “baby boom”, multiplicará la demanda de atención especializada.
Conclusión
Los artículos en The Lancet coinciden en que la combinación de biomarcadores, terapias biológicas y prevención inaugura un escenario inédito y prometedor contra el Alzheimer. No obstante, los avances científicos solo tendrán impacto real si los sistemas de salud y la sociedad se adaptan para que estas herramientas lleguen de manera equitativa a los pacientes. Como advirtió Giovanni Frisoni, “las antiguas necesidades de los pacientes no desaparecerán”; el desafío radica en integrar la ciencia emergente con políticas y recursos sostenibles.
La ciencia logra frenar el avance del Alzheimer: tres claves que explican los cambios en la detección y los tratamientos
03 Oct, 2025 09:05 a.m. AR
El Alzheimer, que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y constituye la causa principal de demencia, atraviesa un momento de cambio profundo gracias a tres avances clave señalados en una serie de artículos publicada en The Lancet. Un panel internacional de especialistas —entre ellos la neuropsicóloga argentina Lucía Crivelli— describió una “nueva era” en diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
1. Diagnóstico precoz mediante biomarcadores
El desarrollo de biomarcadores en sangre que detectan proteínas amiloides, tau y signos de neurodegeneración permite identificar el Alzheimer hasta 15 o 20 años antes de los síntomas. Estas pruebas, menos invasivas que los estudios clásicos, se suman a técnicas de neuroimagen (PET) y análisis de líquido cefalorraquídeo, revolucionando la práctica clínica. Según Crivelli, este cambio convierte al Alzheimer en una enfermedad diagnosticable en etapas tempranas, cuando aún existen posibilidades de intervención.
2. Nuevos tratamientos modificadores
Los anticuerpos monoclonales lecanemab y donanemab, aprobados recientemente en varios países, logran ralentizar la pogre del Alzheimer en fases iniciales. A diferencia de terapias previas, centradas solo en aliviar síntomas, estos fármacos modifican el curso de la enfermedad, prolongando la calidad de vida de pacientes y familias. Sin embargo, no constituyen una cura definitiva y exigen controles rigurosos por posibles efectos adversos. Su acceso plantea retos por los altos costos y la necesidad de infraestructura específica (infusión intravenosa, resonancias magnéticas, monitoreo de complicaciones como el ARIA).
3. Prevención de factores de riesgo
La Lancet Commission identificó 14 factores de riesgo modificables (como hipertensión, diabetes, tabaquismo o aislamiento social), cuya intervención ya ha reducido tasas de demencia ajustadas por edad. Los expertos enfatizan la importancia de estrategias preventivas que actúen incluso en la fase preclínica, décadas antes de los síntomas, para frenar el avance del deterioro cognitivo.
Desafíos para los sistemas de salud
La incorporación de estas innovaciones exige una transformación estructural: formación de profesionales, acceso extendido a biomarcadores y circuitos de derivación temprana. También requiere políticas públicas que aseguren equidad frente a medicamentos costosos y diagnósticos complejos. El envejecimiento poblacional, especialmente en la generación del “baby boom”, multiplicará la demanda de atención especializada.
Conclusión
Los artículos en The Lancet coinciden en que la combinación de biomarcadores, terapias biológicas y prevención inaugura un escenario inédito y prometedor contra el Alzheimer. No obstante, los avances científicos solo tendrán impacto real si los sistemas de salud y la sociedad se adaptan para que estas herramientas lleguen de manera equitativa a los pacientes. Como advirtió Giovanni Frisoni, “las antiguas necesidades de los pacientes no desaparecerán”; el desafío radica en integrar la ciencia emergente con políticas y recursos sostenibles.
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Tienes que estar registrado para ver este contenido