Youtubers que pagan guardaespaldas para 'cazar' vendedores ambulantes
Un vídeo viral muestra a dos jóvenes con un guardaespaldas que recuerda a Jason Statham agrediendo a un vendedor ambulante en una zona turística. El incidente, grabado y subido a internet, ha reabierto el debate sobre los límites del contenido de confrontación y la legalidad de estas prácticas.
El modus operandi de los 'cazaturistas'
La escena es conocida: un vendedor ofrece una pulsera como «regalo», luego exige dinero, y si el turista se niega, se produce una tensión que a veces deriva en insultos o forcejeos. En este caso, los youtubers decidieron responder con un puñetazo propinado por su acompañante, un individuo con experiencia previa en otros vídeos similares. El vendedor, según testigos, había estado persiguiendo y acosando a los jóvenes durante cinco minutos, pidiéndoles dinero e incluso ofreciendo droga.
La grabación y posterior difusión busca generar repercusión, pero plantea serias dudas legales. Mientras unos defienden que el vendedor «se lo buscó» por su conducta violenta y estafadora, otros señalan que la respuesta fue desproporcionada y que grabar la agresión para subirla a internet demuestra una peligrosa búsqueda de protagonismo.
El negocio de la confrontación en redes
Detrás de estos vídeos hay un modelo de negocio: cuanta más polémica, más visitas. El guardaespaldas ya ha aparecido en otros canales, siempre «soltando un gancho», según los comentarios. La estrategia recuerda a la de otros youtubers que buscan conflictos con personas vulnerables para obtener contenido viral. La pregunta es si estos métodos son denunciables o si simplemente explotan un vacío legal.
Algunos usuarios reclaman que la fiscalía actúe de oficio, mientras que otros consideran que el vendedor ambulante es parte de un problema estructural en zonas turísticas, donde la coacción a turistas se ha normalizado. La realidad es que ambos lados tienen responsabilidades, y la Justicia tendrá que pronunciarse.
¿Legítima defensa o agresión premeditada?
El debate jurídico es complejo. Si el vendedor no llegó a agredir físicamente, ¿la respuesta del guardaespaldas fue legítima defensa? Los youtubers aseguran que se sentían acosados, pero grabar y tener preparado a un especialista en artes marciales sugiere premeditación. Además, el hecho de no devolver la pulsera y provocar al vendedor añade dudas sobre su buena fe.
Mientras tanto, el vendedor, aunque su modus operandi sea reprobable, ha recibido un puñetazo que le ha podido causar lesiones. En cualquier caso, la viralidad del vídeo no debería sustituir al proceso judicial.
La proliferación de este tipo de contenidos plantea una pregunta incómoda: ¿estamos asistiendo al nacimiento de una nueva forma de vigilantismo digital, donde cualquiera con un móvil y un guardaespaldas puede hacer justicia por su cuenta?