La suciedad de Madrid ya tiene mapa vecinal
Madrid está sucia. Al menos, así lo dibuja el
mapa vecinal que lleva días recopilando fotos anónimas de contenedores desbordados, aceras cubiertas de hojarasca y quejas repartidas por distritos. La estampa no es nueva: hojas secas amontonadas al borde de la acera, sopladores moviendo el montón de un sitio a otro y la sensación de que nadie barre de verdad. La novedad es que la queja ya no es solo del paseante cabreado.
Qué recoge el mapa vecinal de la suciedad
El instrumento reúne imágenes de contenedores llenos, basura acumulada y puntos negros clasificados por distrito. Sobre ese material se ha montado buena parte del relato de las últimas semanas: Más Madrid describe la capital como
«sucia y maloliente» y una plataforma ciudadana,
Madrid Está Sucio, empuja por su cuenta. El debate no es si caen hojas. El debate es si el servicio da abasto o se limita a maquillar el centro.
¿Quién limpia Madrid y con qué presupuesto?
Aquí el análisis se parte en dos. Hay quien sostiene que la limpieza es la segunda partida del consistorio después de los salarios de los funcionarios, que dentro de la
M30 se baldea a diario y que muchas de las fotos retratan la
resaca del sábado noche, no el servicio ordinario. Enfrente, otra corriente replica que eso no cuadra con lo que se ve: calles con restos durante días y operarios que, o son insuficientes, o no cubren las horas que dicen cubrir. La estimación más agresiva —sin respaldo documental— habla de aceras sucias el
90% del tiempo.
De la hojarasca a las ratas en Ciudad Lineal
La lista de avisos va más allá de la estética. FAMMA ha denunciado riesgos en la movilidad de las personas por la suciedad acumulada, y en Ciudad Lineal, según un aviso difundido en foros, la basura desbordada se asocia al cierre de
dos parques infantiles por una plaga de ratas. Son los dos frentes que convierten el asunto en algo más que una queja vecinal: accesibilidad y salud pública.
Con el mapa sumando fotos y la hojarasca quieta en la acera, la limpieza tiene papeletas para colarse en la próxima campaña. Aunque conviene no adelantar acontecimientos: sin datos oficiales de servicio, buena parte de lo que se discute son percepciones cruzadas y ninguna resuelve la papeleta.