Esa comparación va justo al revés, y conviene ponerle números porque medio hilo cuelga de ella.
Deuda sobre PIB, según Eurostat: Grecia 143,5, Italia 138,9, Francia 117,6, Bélgica 109,1 y España 101,5. Alemania está en 64,4, la más baja de las grandes con diferencia. España supera la media de la eurozona, que es 88,9, en casi trece puntos, y eso sí es preocupante, pero no estamos por delante de Francia sino por detrás.
Y en el flujo, que es a lo que usted llama coger deuda, la diferencia es aún más clara. Las previsiones para este año y el siguiente dan a España un déficit del 2,1 por ciento del PIB, a Alemania un 4 y un 3,8, y a Francia un 4,9 y un 5,3. España va a tener menos déficit que Alemania por primera vez en veinte años.
Sobre Weidel, la parte real de su aviso es otra. Alemania reformó su freno constitucional a la deuda en marzo del año pasado, con un fondo de 500.000 millones a doce años y el gasto militar por encima del uno por ciento exento del límite. A ese ritmo su deuda pasa del 63 al 81 por ciento en 2035. No está en bancarrota: está empezando a endeudarse de verdad.