Alibaba encadena caídas y nadie encuentra el suelo
El ADR de Alibaba arrastra desde finales de 2020 una caída que convierte a cualquiera en experto en psicología de mercado: entrar a
200 dólares convencido de haber cazado un chollo, ampliar a
180 con la misma fe y descubrir después que el marcador marca
163. La caída acumulada ronda el 60% en un año, según un cálculo que circula en el hilo. Nadie encuentra el suelo. Los gráficos señalan los 121 dólares, los fundamentales dibujan un regalo y el regulador chino, otra cosa muy distinta.
¿Por qué cae Alibaba?
Porque el mercado descuenta un cambio de reglas, no un mal trimestre. El detonante que más se repite es el endurecimiento de la regulación de competencia y de protección de datos en el mercado digital chino, un movimiento recogido por
Bloomberg y difundido a través de medios como Actualidad RT. La tesis oficial del inversor desprevenido —comprar barato, esperar— choca con un Estado que ha decidido reordenar su capitalismo.
El caso de Jack Ma se cita como aviso. Según el relato que circula en el hilo, fue advertido por creer que podía hacer en China lo que los grandes gigantes tecnológicos estadounidenses hacen en su país: le cerraron su universidad privada y estuvo casi un año sin aparecer en público; el plan pasaría ahora por cerrar todos los centros educativos privados. Quien manda no quiere plutocracia.
La lectura macro no ayuda. Firmas de lujo como LVMH, Kering o Hermès, con enorme exposición al consumidor chino, se han desinflado en paralelo. Hay quien ve ahí la prueba de que ha estallado algo más grande que una empresa —una burbuja financiera china— y quien se pregunta si el Gobierno acudirá al rescate del sector inmobiliario.
El ADR no es Alibaba: la empresa pantalla en las Islas Caimán
Lo que cotiza en Nueva York no es la sociedad china, sino una estructura con sede en las Islas Caimán que mantiene un acuerdo con la compañía real, según la documentación que se comparte. Comprar BABA es comprar
contratos con derechos a acciones, no acciones. Si esos contratos se declararan nulos, el tenedor tendría que reclamar en un paraíso fiscal a una sociedad sin activos reales.
Hay una corriente que lee ese blindaje justo al revés: lo presenta como una protección para que la compañía no quede a merced de intereses extranjeros. El matiz importa poco cuando el precio se desploma, pero explica por qué algunos prefieren la cotización de Hong Kong, con el único inconveniente de tener que comprar paquetes de 100 títulos.
¿Cuánto valen los fundamentales de Alibaba?
El cálculo más repetido parte de un crecimiento del 30% anual. Mantener la posición tres años y rebajar el crecimiento al 25% arrojaría un
PER de 9, según el ejercicio que comparte un participante. Con esas cifras, el escenario optimista habla de 350 o 400 dólares por título en tres o cuatro años y descarta ver precios por debajo de 100 porque la propia compañía está recomprando acciones.
El argumento del dividendo completa el cuadro: las empresas chinas reparten rentabilidades de entre el 6% y el 10%, con payouts del 30% al 40%, y su principal accionista suele ser el propio propietario, sostiene otro forero. Alibaba podría repartir ese beneficio si quisiera; no lo hace. El desglose completo de los tres escenarios —expropiación, mercado desconfiado durante años y recuperación— se queda en el material original, con sus números y sus probabilidades discutidas.
Los 121 dólares: dónde sitúan el soporte los gráficos
El soporte fuerte está en torno a
121 dólares, donde coincide la directriz alcista de largo plazo, según el análisis técnico que se comparte. Antes hay una parada intermedia en los 130. La regla que se repite es la de siempre, casi centenaria: no se intenta coger un cuchillo que cae. La tendencia bajista arranca a finales de 2020 y no se ha roto, así que el análisis técnico clásico —el de
Reminiscences of a Stock Operator— dice apartarse.
Quién manda en el accionariado de Alibaba
SoftBank controla alrededor del
25%. Joseph Tsai, cofundador canadiense nacido en Taiwán, ronda el 12%. Jack Ma se mueve entre el 4,8% y el 6,2%. Por detrás, gestoras estadounidenses: T. Rowe Price con el 2,31% y BlackRock con el 2,07%. Una parte muy significativa del capital está en manos extranjeras, algo que algunos leen como garantía de que a China no le interesa dinamitar a sus propios accionistas internacionales.
Los movimientos conocidos van en dirección contraria, según se sostiene en el hilo. Michael Burry tenía posiciones en Alibaba y en JD.com hace seis meses y las vendió todas. Warren Buffett dijo hace un año que jamás apostaría contra el mercado estadounidense y no tiene una sola acción china en cartera.
La nacionalización a un céntimo por dólar: la versión sin respaldo
Circula la tesis de que el Gobierno chino nacionalizará las tecnológicas estratégicas, las pagará a un céntimo por dólar y las sacará de los mercados. Ningún dato acompaña a esa afirmación. Hay quien la rebate con un argumento de sentido común financiero: si China hace eso, salen del país billones y nadie vuelve a invertir allí en la vida.
Queda la pregunta incómoda, la que nadie cierra: ¿y si el problema no es el precio de Alibaba, sino el precio de estar dentro del mercado chino?
Este artículo no constituye asesoramiento financiero.