Todo lo que está barato puede abaratarse aún más. Pero para el problema de BABA et al. no es lo que pueda bajar (la volatilidad no es problema si tienes buen estómago), sino las dificultades que van a tener para cotizar a los múltiplos propios de su calidad como empresa (que, indudablemente, la tiene, igual que Tencent y otras chinorris). Seguramente es lo que ha llevado a Cathie Wood a deshacerse de sus acciones chinas, porque tiene otras igualmente muy volátiles que sigue conservando.
Dicho esto, sí me sigue pareciendo interesante invertir en empresas chinas vinculadas al consumo local y alejadas de la tecnología: construcción, productos de consumo, servicios... que no parecen sufrir las mismas presiones regulatorias que las tecnológicas. Después de todo, hablamos de un mercado de 1.400.000 almas.