Hermes Trismegisto
Madmaxista
- Desde
- 20 Oct 2013
- Mensajes
- 6.942
- Fruta
- 40.923
Creo que se acercan tiempos…
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

La búsqueda de sentido y la percepción de una presencia divina se intensifican ante la inestabilidad del mundo, llevando a un redescubrimiento del alma y la vida presente.
Parece que se avecinan tiempos complicados. Momentos en los que las bases de nuestra existencia, esas certezas que dábamos por sentadas, empiezan a tambalearse. Y es justo en esa penumbra donde algunos sienten que el Espíritu Santo puede abrirse camino de nuevo, devolviendo la fe a los corazones. Hay quien, sin darse cuenta, vivía de espaldas a esa dimensión, no por rechazo, sino por estar absorto en el ajetreo diario: el trabajo, las responsabilidades, las preocupaciones y el ruido mental constante.
Hasta que un día, esa conexión se hizo patente. La percepción de una presencia divina se manifiesta en lo cotidiano, en cada instante, en el silencio, en la familia, en la cadencia de las cosas verdaderas. No es una aparición repentina, sino el reconocimiento de algo que siempre estuvo ahí, pero para lo que uno no estaba presente. Paralelamente, surge un encuentro con el alma, comprendiendo que no somos esa voz interior incansable ni nuestros pensamientos, miedos o el personaje que interpretamos. Somos la conciencia que observa todo eso desde un espacio de silencio, una conciencia encarnada y sostenida por Dios.
Vivimos a menudo atrapados en construcciones mentales que confundimos con la realidad. Corremos, producimos, consumimos y nos bombardeamos de estímulos para evitar escuchar ese silencio interior. La ansiedad por avanzar, viajar o buscar experiencias constantes nos mantiene en un estado de aparente vigilia, pero que en el fondo es un adormecimiento. Esa es la trampa: permanecer entretenidos, creyendo que estamos despiertos. Despertar, en este sentido, no es huir del mundo, sino aprender a verlo tal como es, recuperar la presencia, volver a mirar y a amar. Comprender que la vida no es algo que sucederá en un futuro lejano, sino que está ocurriendo ahora. Y Dios está aquí, en este presente.
Creo que se acercan tiempos…