Marruecos pasa de ignorar a sus MENAS a reclamarlos: ¿qué ha cambiado?
Marruecos ha dado un giro inesperado en su política hacia los menores no acompañados. Después de años negándose a acogerlos, ahora los reclama. La pregunta que flota en el ambiente es sencilla: ¿por qué precisamente ahora? El relato oficial no ofrece una respuesta clara, y lo que se escucha tiene más de cálculo que de solidaridad.
Sobre la mesa hay un convenio firmado entre España y Marruecos para la devolución de estos menores. Un acuerdo que, según se denuncia, el Gobierno español no aplica. Y aquí aparece el primer matiz incómodo: no todos los que llegan son lo que dicen ser. Se apunta a que algunos jóvenes procedían de entornos acomodados y no de la pobreza extrema que suele asociarse al fenómeno migratorio, lo que complica el relato victimista.
Las interpretaciones sobre el cambio de postura marroquí se dividen. Hay quien sostiene que es una maniobra para desgastar al Ejecutivo y generar hostilidad entre los partidos españoles. Otros lo ven como una pieza más en la negociación bilateral, un movimiento táctico para obtener contrapartidas. En cualquier caso, lo que se echa en falta es transparencia: ni Marruecos explica su viraje ni España aclara por qué no cumple el convenio.
La cuestión de fondo sigue abierta. Si el objetivo fuera proteger a menores, la devolución no se habría convertido en un pulso político. Pero aquí las piezas no cuadran, y el silencio oficial no hace sino alimentar la sospecha.