Badajoz se pelea por 192.000 €: ¿cooperación o despilfarro?
¿Debe un ayuntamiento gastar 192.000 euros en cooperación internacional mientras tiene mobiliario urbano por reparar y plazas de guardería que ampliar? Esa es la pregunta que ha abierto el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Badajoz, Marcelo Amarilla, al reprobar la partida del gobierno local del popular Ignacio Gragera. Su argumento: primero las necesidades de los extremeños.
El choque no es solo municipal. En la Junta de Extremadura, donde Vox comparte gobierno, la retirada de subvenciones a ONG con proyectos fuera de España ya ha tenido efectos: la suspensión del ‘Segundo encuentro de feminismos comunitarios amazónicos’ y el empleo de cooperantes como Marina del Barrio Rodríguez, que avisa: “La cooperación internacional crea puestos de trabajo, con los que cotizo en España”.
Quienes apoyan a Vox sostienen que el dinero del municipio debe quedarse en él; quienes respaldan la cooperación alertan del recorte de proyectos “imprescindibles”. En medio, un dato incómodo: de los 200.000 euros comprometidos, según se ha señalado, menos de 2.000 llegarían al proyecto tras pagar sueldos y estructura. Eso alimenta la sospecha de que el presupuesto se diluye en administración.
El regreso del dinero al municipio: ¿servicios u ONG?
La propuesta de Vox es trasladar a Badajoz el modelo autonómico: suprimir la cooperación al desarrollo y dedicar el dinero a reparar mobiliario urbano o ampliar plazas de guardería. La corriente contraria responde que el recorte afecta a trabajadores españoles que cotizan. De fondo, una pregunta: ¿qué papel juega un ayuntamiento en la ayuda al desarrollo?
El gobierno municipal no ha precisado si mantendrá la partida. Con el presupuesto en el tablero, Badajoz se convierte en un laboratorio del ‘primero los de aquí’ aplicado por una formación con responsabilidades de gobierno. El expediente, de momento, sigue abierto. Y el contribuyente, con la calculadora en la mano, observando.