Alemania: uno de cada tres coches nuevos ya es eléctrico
¿Qué está pasando en Alemania para que uno de cada tres coches nuevos sea eléctrico? En agosto, el mercado automovilístico alemán registró 68.930 matriculaciones de coches 100% eléctricos, un 32,4% del total. Si se suman los híbridos enchufables (25.406 unidades, un 12%), el 44% de los vehículos vendidos en el mayor mercado de la UE ya llevan enchufe. Las cifras, publicadas por Europa Press, confirman una tendencia que algunos consideran imparable y otros, una burbuja sostenida por subvenciones.
El debate de las subvenciones
La retirada de ayudas en 2023 provocó un desplome de las ventas, según algunos análisis. Ahora, con el mercado alemán en plena transición, la pregunta es si el coche eléctrico se sostiene por sí solo o depende del dinero público. Hay quien sostiene que sin subvenciones no venderían ni uno, mientras que otros señalan que el coste de uso es ridículamente bajo: cargar en casa sale por unos 20 céntimos los 100 kilómetros, lo que supone un ahorro de 250 euros al mes frente a un diésel antiguo.
La irrupción china
Mientras tanto, las marcas chinas están aprovechando la coyuntura. BYD creció un 371,8% interanual, con 5.256 unidades vendidas; Leapmotor, un 172%, con 2.254; y MG, un 54%, con 3.307. A pesar de los aranceles del 30% impuestos por la UE, la intimidad china sigue aumentando. Esto ha llevado a algunos a señalar que la industria europea está perdiendo la batalla, como evidencia el anuncio de Volkswagen de despedir a 50.000 empleados.
Infraestructura y dudas
Pero no todo son luces. Los escépticos apuntan a los problemas de infraestructura, el coste de las baterías y el reciclaje. También se menciona que en países como Francia la cuota eléctrica ya alcanza el 38%, lo que sugiere que el fenómeno no es exclusivamente alemán. Se argumenta que la red de electrolineras se está expandiendo rápidamente, con mapas cada vez más completos, pero aún hay dudas sobre la fiabilidad a largo plazo de estos vehículos.
Mientras tanto, los fabricantes europeos miran a China con preocupación, y los conductores alemanes parecen haber votado con su cartera. El futuro del automóvil, al menos en Alemania, ya no es una cuestión de debate: es una cuestión de enchufes.