La guerra de lealtades tras la acusación de Alan Barroso a Abascal
La acusación es de las que tumban gobiernos en cualquier democracia seria: Alan Barroso asegura que Santiago Abascal trabaja para Marruecos. La realidad, como casi siempre en la política española, es más incómoda. Nadie ha aportado una prueba, pero el ruido ya ha conseguido que el foco se desvíe del fondo a las trincheras.
La crisis de Ceuta como telón de fondo
La crítica a Abascal se apoya en la invasión de Ceuta y en su ausencia durante los incidentes. El argumento es simple: si el presidente de Vox dice defender la integridad territorial, que no se le vea en la frontera. De ahí a sostener que trabaja para Marruecos hay un paso que muchos dan sin red.
El contragolpe: PSOE y el «Campechano» como verdaderos aliados
La respuesta no se hizo esperar. Hay quien sostiene que el problema no es Abascal, sino el PSOE y el presidente del Gobierno, a quien se señala como amigo de Marruecos. El cruce de acusaciones convierte cualquier intento de análisis en una partida de ping-pong donde la pelota cambia de campo cada dos minutos.
La lista de Leire y los 61 nombres
Para rematar, aparece una referencia a la lista de Leire, con 61 nombres, en la que se colaría Alan Barroso. La intención es desacreditar al acusador: siempre es más fácil desacreditar al mensajero que responder al mensaje. Pero la lista en sí no se desglosa, así que el argumento queda en una insinuación.
A este ritmo, lo previsible es que la acusación se convierta en un arma arrojadiza más que en una investigación. Salvo que alguien decida aportar documentos, cosa que por ahora no parece estar en los planes de nadie. La pista de Israel y Marruecos, por cierto, sigue ahí: pero ese es otro incendio.