Brian Molko: de icono andrógino a funcionaria de ventanilla
¿Qué ha pasado con la cara de Brian Molko, cantante de Placebo, para que en las redes se le compare con una funcionaria de ventanilla que pide la partida de nacimiento? La última aparición pública del músico ha desatado un aluvión de comentarios sobre su transformación estética. El otrora icono de la ambigüedad sensual rockera luce ahora un aspecto que muchos asocian al de una señora mayor con gafas: pelo corto canoso, rostro surcado y una expresión seria que recuerda a la empleada de la administración que te atiende sin mirarte.
La metamorfosis del rockero que se afeita
La observación no es nueva: a todos los cantantes de rock que se afeitan y se tiñen el pelo se les pone cara de señora. Es una leyenda urbana del rock que este caso parece confirmar. Molko, que siempre jugó con los límites del género, parece haber caído en la misma trampa estética que sus colegas. La piel se resiente, la barba deja de ocultar las arrugas y el resultado es una imagen que choca con el recuerdo juvenil. El envejecimiento, que la cultura pop se resiste a aceptar, se cuela sin pedir permiso.
Un símil burocrático con gancho
El acierto del símil de la funcionaria es su precisión: la ventanilla, la petición del documento, la impasibilidad. La comparación trasciende lo meramente estético para apuntar a una deriva hacia lo funcional, lo administrativo. Molko ya no es el transgresor de los noventa; es el empleado público que te solicita la partida de nacimiento. Con los años, lo andrógino se ha inclinado hacia lo femenino en el imaginario colectivo, y el resultado es esta imagen que ha capturado la atención.
Mientras los fans esperan el próximo disco, la duda persiste: ¿es el envejecimiento la verdadera matrix? O, como dice el refrán popular, a todos los rockeros afeitados les llega su hora de señora. Y de funcionaria.